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Viaje alrededor de Bleecker Street, el mundo rebelde

por Mariagrazia De Luca 

deluca.marymary@gmail.com

Washington Square Park. Tomen tiempo para regalarse un par de horas en este parque del Greenwich Village, y para vagar y pasear en su interior. Ciertamente no es un parque grande (menos de 4 hectáreas) como el Central Park o Prospect Park, y pueden recorrerlo a lo largo en 5 minutos. Sin embargo, hay un concentrado de vida neoyorquina que sucede en su interior y el cual pueden experimentar. Si entran en la parte norte, desde la 5th Avenue, llegan justo al frente del arco simbólico de la plaza. Siempre hay algún turista que se está tomando una selfie con el fondo del Washington Arch. Alrededor de la gran fuente chicos con la skateboard realizan acrobacias inverosímiles. En los días soleados cálidos alguno está recostado en los bordes de la fuente para tomar el sol, y puede sucederles ver chicas en bikini que leen libros o toman una siesta sobre el césped. Desde cualquier esquina de la plaza (a veces en más de una) escucharán notas de saxofón, guitarra o batería. Hay siempre algún intérprete de jazz que se presenta y las personas alrededor se sientan en las bancas para disfrutar gratis (o por pocos dólares que dejan como ofrenda) conciertos de los mejores músicos. Hay muchos personajes excéntricos que no permitirán que se aburran. Por ejemplo una señora que intenta varias veces enseñarle a su perrito a ir en monopatín, y predicadores cristianos que tratan de convencerlos de seguir las enseñanzas de Jesús, o también artistas callejeros o jugadores de ajedrez que pasan horas enteras tratando de alcanzar el “jaque mate” que les hará vencer a su adversario. Es una plaza joven que queda de camino hacia la New York University que se encuentra muy cerca, en la esquina sureste. Pero también porque esta plaza tiene un valor histórico importante: siempre ha sido un lugar de encuentro de intelectuales bohemios en el siglo pasado y durante los años 50 y 60 se convirtió en el santuario de la Beat Generation. Washington Square Park era la casa de manifestantes y artistas. Un parque de juegos y un espacio “dog run” hacen de la plaza un lugar adecuado para niños y también para perros, donde pueden vagar libres en su propio espacio. Si quieren sentirse en casa, visiten la estatua de Garibaldi. Con su mirada valerosa, el famoso “Héroe de dos mundos” se yergue en un ángulo de la plaza, dominándola desde lo alto.

Tomen su tiempo aquí en la plaza más famosa del Greenwich Village, para dejar atrás lo busy del downtown de Manhattan y encontrar una intimidad más típica de las plazas europeas. Además, no hay rascacielos que se eleven hacia el cielo, las casas alrededor se encuentran a escala humana, y el tiempo parece ir más despacio.

Después de haber recargado las pilas, no puede faltar un paseo por la cercana Bleecker Street.  

The Bitter End

The Bitter End es una institución aquí en el Greenwich Village y en toda New York City. Fue abierto en los años 60 y fue un lugar de encuentro de leyendas de calibre de Bob Dylan, Joan Beaz, Billy Joel, Chuck Berry, Frank Zappa and The Mothers of Invention, y también Lady Gaga. No sólo músicos sino también comediantes como Woody Allen se presentaron aquí. Cada género musical es “welcome” en Bitter End: rock, jazz, alternativo, hipo hop, country, a capella. Aunque el lugar es grande, a menudo hay una larga fila para entrar, y el lugar es bastante concurrido. Un must para los amantes de la música en vivo.

Dónde: 147 Bleeker Street

Terra Blues

Al lado de Bitter End se encuentra Terra Blues, que tiene un lema elocuente: “Chicago puede ser también la capital del blues, sin embargo Chicago no tiene Terra Blues”. Fue inaugurado hace cerca de veinte años, este “modern-day blues salón” tiene un segundo piso con una terraza con vista a Bleecker Street, siempre ha estado lleno de las notas de algunos músicos blues más famosos de Nueva York y del planeta entero. Los apasionados del género estarán encantados de visitar el local donde Little Milton, Magic Slim, Johnny Clyde Copeland se presentaron. Situación ideal: escuchar buen blues mientras se disfruta uno de los más de 300 wiskis del menú del Terra Blues. Pidan consejo, de lo contrario se arriesgan a perder toda la noche leyendo la lista. O, si son expertos del wiski, será fácil encontrar lo que buscan.

 Dónde: 147 Bleeker Street

Peculier Pub

¿Tienen necesidad de una buena cerveza fresca? A la izquierda de Bitter End está el Peculier Pub. Si en Terra Blues tienen la posibilidad de escoger entre 300 wiskis, aquí el problema de escoger se encuentra en las 360 diferentes cervezas en botella y las 27 de barril. Abrió hace aproximadamente 20 años aquí en Bleecker, cuando fue trasladado desde West 4th Street 10 años después de que fue inaugurado. Parece que el lugar donde se encuentra ahora tiene una historia antigua de más de 100 años: aquí en 145 Bleecker antes había otro pub, “The Dug Out” y antes de éste, una tienda de biblias propiedad de dos hermanas. El menú de este pub es más bien internacional: Americano en la sección “finger food”: ¿qué cosa más americana puede haber que “Fried Oreos”, galletas Oreo fritas? Pero también Edamame, un plato japonés. Además de las hamburguesas hay platos mexicanos como Nachos, Quesadillas, y también italianos como la Focaccia Pizza. Italianos, o sería mejor decir “Italoamericanos”: pizza con pollo, mozzarella y tomate y salsa BBQ Picante.

Dónde: 145 Bleecker Street

Kiosk

Muchos locales legendarios, restaurantes y negocios sobre Bleecker han cerrado, algunos nuevos han abierto. Estaba buscando un lugar llamado Kosk, a dos pasos de Bleecker. Había escuchado hablar de él como un lugar mágico: una tienda, casi una galería “ecléctica” con objetos provenientes de todo el mundo y culturas diferentes. Después de tanto dar vueltas por todas partes, pensando que no había encontrado todavía la entrada a este mundo de maravillas, le pedí información a una señora en una tienda de ropa vintage que me dijo con un aire de melancolía: “Kiosk cerró hace pocos meses y esa cafetería que está ahí enfrente tomó su lugar!”. Online se encuentra el archivo de Kiosk.

http://kioskkiosk.com/

Dónde: 540 La Guardia, cerrado. Otra sede se encuentra en 38 Orchard St.

Porto Rico Importing Co.

Caminando sobre Bleecker Street a la altura del número 201, serán cautivados por un aroma a café irresistible. Porto Rico Importing Co. Coffee & Tea vende “the finest coffee” desde 1907. Café tostado diariamente proveniente de diversos países de América Latina, el Caribe, África y Asia. Hay también ediciones especiales como el Brazilian Daterra Estate Sweet Blue, proveniente de las plantaciones Daterra en Brasil, con gusto a avellana y chocolate. Entrar en la tienda de Porto Rico Coffee & Terra es respirar el aroma fuerte del café, es como hacer un viaje a tierras lejanas, permaneciendo en Bleecker Street…

Dónde: 201 Bleecker Street

Village Music World

Una tienda de discos más bien grande, aunque desde la entrada no se vea así. Encontrarán una amplia selección de discos de vinilo de colección, LPs y CDs vintage. Es otro residuo de aquella Nueva York de los años 70 que aún resiste. Posters, T-shirts, además de otras cosas. No había mucha gente mirando en las estanterías cuando entré. Tuve como una sensación de un mundo que se enfrenta a la extinción.

Dónde: 197 Bleecker Street.

En el número 239 de Bleecker Street hasta hace pocos años estaba la tienda más fuerte de discos y discos de vinil, Bleecker Street Record a donde David Bowie iba a comparar todo lo relacionado. Fue cerrada (alquiler por las nubes, nada nuevo) y en su lugar fue abierto un Starbucks. El negocio fue trasladado un poco más arriba, a 188 West 4 Street. Para conocer sobre nuestra “exploración” sobre Bleecker Street Record lean el artículo…

http://www.miviajeanuevayork.com/blogs/news/113128452-el-fantastico-mundo-de-greenwich-village

By CHLOE

Una fila larguísima afuera de lo que parece un café o un pequeño restaurante normal. Me da curiosidad, ni siquiera es la hora de cena, ¿por qué hay tantas personas esperando entrar en este local llamado By Chloe? “Venden hamburguesas veganas” me informa una chica. Nueva York se encuentra llena e veganos, parece ser una tendencia cada vez más común, que lleva a muchos restaurantes a reinventarse a una cocina adaptada a los estándares de quien sigue esta dieta estricta. La meta de By Chloe es “re-definir lo que significa comer bien”. The Classic Burger ($8.95) es preparada con “pulpa de tempeh-lentejas-chía-nuez” (ciertamente no es fácil comprender qué es el sustituto de la carne…), cebolla, pepinillos, kétchup de remolacha, y pan de patata. De probar, el Mac’N’Cheese hecho con patatas dulces, o Avocado Pesto Pasta con Parmesano de almendras.

Dónde: 185 Bleecker Street.

Native Leather

En el 203 de Bleecker hay una tienda de cuero que resiste desde los años 60, a diferencia de tantas otras que en el curso de los años abrieron y cerraron. Native Leather es un pedazo de la Nueva York rebelde, auténtica, rock! Una señora sobre los sesenta años, Carol, de cabellos largos casi completamente blancos, que los acoge a la entrada podría ser Patti Smith, sin asomo de duda. Una chica sobre los veinte años, también salida de los años 70 la asiste mientras Patti trabaja con un cúter un cinturón con la delicadeza de un artesano. La tienda es pequeña pero muy bien surtida de todo tipo de vestuario en cuero. Chaquetas, sombreros, guantes, sandalias, también máscaras de aviador… Las hebillas de los cinturones me han impresionado, hay de muchísimas clases, casi 1000 piezas, algunas provenientes de los años 60, y se los prometo, no les falta originalidad. Estilo gótico, vintage, también “Made in Italy” (un cinturón con la imagen de la Monna Lisa, ¿por qué no?), hechas a mano, un poco caras diría yo. En el mundo contemporáneo de H&M y mercaderías de “usar y tirar”, no todos gastarían 155 dólares por una hebilla de plata hecha a mano en forma de guitarra. Si bien un cinturón de H&M el próximo año estará ya en mal estado y será de reemplazar, pueden estar seguros que el cinturón que compren en Native Leather resistirá hasta el siglo venidero.

Dónde: 203 Bleecker Street.

Rocco's Pastry

En el 243 de Bleecker podrán probar algunos de los mejores cannoli sicilianos de la ciudad. La panadería fue inaugurada en 1974, y Rocco el propietario llegó a NY muy joven, apenas de dieciséis años. Antes de abrir esta pastelería hizo como todos los inmigrantes en la Gran Manzana, trabajó como lavaplatos. De probar además de los cannoli, el cheesecake y los muchos tipos de cookies, las galletas de Rocco.

Dónde: 243 Bleecker Street



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