Mi Viaje a Nueva York 0

Cómo comenzar de nuevo después de la Pandemia

Es necesario perderse para encontrar el camino, tener miedo para recuperar la confianza.

El Covid19 es un incidente en el camino, que llega tanto a la vida como también a los negocios. Al principio te preguntas ¿por qué a mí? Ahora que todo iba bien, ahora que estaba cosechando los frutos de mi trabajo, ahora que tenía un mínimo de tranquilidad.

Luego te detienes un momento y reflexionas: no me ha pasado solo a mí, sino a todos. Y así, hay una reacción personal, el orgullo, porque una vez más tenemos que demostrar que podemos reaccionar ante la adversidad. Un capitán que conduce su barco debe sacarlo de la tormenta.

Así que me dije: muy bien, ahora es el momento de actuar. Lo primero que hice fue hablar con el dueño del local donde está la oficina de nuestra agencia de viajes en Times Square. Le dije: la situación en este momento es excepcional, no tendría sentido pagarte todo el alquiler y, en cualquier caso, si te devuelvo las instalaciones, no encontrarás a nadie que las alquile durante meses. ¿Qué podemos hacer?

Así que llegamos a un acuerdo: reducir a la mitad el costo del alquiler, mientras que el resto lo repartiremos en 36 meses cuando el turismo se active nuevamente. Es un buen trato para ambas partes. Aquellos que no reciben su salario, tienen acceso a la subvención por desempleo (entre 300 y 500 dólares a la semana, dependiendo de sus ingresos), si bien hay problemas en los desembolsos debido al caos. Luego le pedí a mi contador que evaluara si podíamos acceder a la ayuda estatal que ofrecieron para las empresas afectadas por la crisis, así que pienso que nos llegará un poco de ayuda, creo que unos treinta mil dólares. Pero todas estas son acciones de emergencia, que no tienen en cuenta el panorama general, es decir, toda esa complejidad en la que nos movemos y que me hace sentirme muy optimista. Es hora de usar la cabeza y ver cómo la pandemia ha acelerado la revolución digital. Aquellos que conocen ese mundo y sus reglas estarán destinados a emerger, los demás no.

Hablemos de mi caso en específico. Cuando el turismo vuelva a activarse aquí en Nueva York, muchos competidores con estructuras más robustas ya no estarán o estarán debilitados. Nuestra empresa se basa en una marca robusta y una estructura ligera, tenemos las características ideales para atravesar la crisis, permanecer indemnes y comenzar de nuevo ocupando el vacío dejado por otros.

Por esta razón, mi primera intuición es que las compañías con una marca fuerte, una estructura ligera (pocos costos fijos) y una vocación digital (habilidad del marketing en línea), estarán en primera fila cuando se vuelva a la normalidad, las otras tendrán que usar esta pandemia para repensarse.

Hemos comprado nuestra ropa interior en línea, hemos trabajado por Zoom, se han impartido clases por medio de Skype, hemos trabajado desde casa. Incluso aquellos que eran un poco reacios, se han acostumbrado a estar en línea, y esto seguirá siendo así. Los que comenzaron primero (como lo hicimos en Mi Viaje a Nueva York), los que han invertido en lo digital se encontrarán en ventaja. Esta es la verdad. De esta forma, la desesperación inicial que experimenté fue desapareciendo, dando paso a mi optimismo personal. Pero también hice algo más.

Me pregunté si tenía proyectos pendientes por completar. Quien es un emprendedor, tiene mil proyectos, pero poco tiempo para realizarlos. Con la pandemia, me di cuenta de que tenía tiempo disponible, y entonces decidí ponerme a trabajar. Revisé mi agenda y recordé que hace dos años había comprado el dominio www.pieroarmenti.com para ofrecer cursos sobre las redes sociales. Un proyecto que me apasiona porque vengo del mundo de la universidad y la enseñanza, y en realidad, creo mucho en el poder de la capacitación, creo que los ejemplos que encontramos en el camino pueden cambiar nuestra vida. Entonces, me dije a mí mismo: bueno, quiero aprovechar este tiempo para comenzar un proyecto que tengo pendiente. Y así, lancé mi primer curso sobre Facebook en italiano, y la verdad, me ha ido muy bien. Me siento muy feliz, si no hubiera tenido este tiempo para mí, nunca lo habría hecho.

Esta es la gran enseñanza en esta pandemia: uno no debe desesperarse, no nos sucedió solo a nosotros. Todos estamos en el mismo barco. Pero en lugar de quedarnos quietos mirando al techo, reaccionemos. ¿Hay algún proyecto que tengan pendiente y nunca lo hayan completado? Complétenlo ahora. ¿Tienen una pasión a la que nunca le han dedicado tiempo? Dedíquenselo ahora. Querían hacer una página de recetas de cocina en Facebook, bueno, ahora es el momento de hacerlo. Un canal de YouTube para hablar sobre política, ahora es el momento de comenzar. Después del desconcierto, debemos encontrar nuestro camino.

Esto es lo único que hay que hacer. Esta tragedia colectiva nos ha dado tiempo para dedicarnos a otras cosas, no perdamos este tiempo, sino que tratemos de cambiar la trayectoria de nuestra vida.



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