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En el corazón de Manhattan un edificio un poco loco y poco notado: The Bowdoin Stables.

Entre los edificios que me sorprenden cuando alzo los ojos al cielo, está este que observan en la foto. Se trata de un edificio de tres pisos construido en 1902 en el estilo que llaman colonial holandés (149 E 38th St). Nos encontramos en la zona de Murray Hill, para entendernos estamos muy cerca del Empire State Building.

Este edificio es un tributo a la Nueva York antigua, la que aún no había sido conquistada por los ingleses. El arquitecto que la diseñó se llamaba Ralph Towsend, un nombre famoso conocido por haber construido uno que otro hotel. En 1907 el edificio fue adquirido por el financiero George S. Bowdoin (del que toma el nombre).

Lo bello, al menos para mí, es que en un principio era utilizado como un simple garaje para las carrozas, luego cuando los carruajes fueron sustituidos por los automóviles, se convirtió en un  establo para caballos, y el granjero de Bowdoin vivía en el piso superior. Era un establo, me comprenden?!

Podríamos definirlo como el establo más famoso y caro del mundo, en vista de que la última valoración fue de 14 millones de dólares (no poco). Ahora obviamente es un edificio de lujo, muy cuidado en el interior. Después de varios cambios de dueño, terminó en buenas manos. Es una fundación artística que organiza eventos muy populares y se llama  Carriage House Center. Sin embargo, a mí lo que me llama la atención son los detalles. Observen las fotos.

Sobre la punta de la fachada está esta fantástica representación de un bulldog, o mejor dicho de la cabeza. Fue esculpida en 1902 (foto de abajo).

Por la manera como está dispuesta la cabeza al centro de una estructura piramidal, da la sensación de ser el verdadero dueño de la casa, un dios pagano al cual esta morada le fue ofrecida, un dueño que desde lo alto controla todo, una esfinge contemporánea en una Nueva York que se modernizó. Es una imagen inusual, y es única a su modo. No se sabe el significado, ni por qué razón fue puesta ahí. Pero el resultado sin dudas es positivo. Después de cien años aún captura la mirada, y ha sobrevivido a las numerosas reconstrucciones de Manhattan.

En el vértice bajo, con el mismo estilo, hay dos caballos con una corona alrededor del cuello, como si acabasen de ganar una carrera. En este caso el sentido es comprensible, puesto que el edificio servía para guardar las carrozas, como puede entenderse por el gran portón central.

Pero si nos concentramos en el interior, encontramos un ambiente muy moderno, con una escalera de caracol central, obra maestra del diseño. No sé si los he convencido, pero vale la pena visitar el edificio. Además, aparece en una película de Woody Allen: Si la cosa funciona (2009).

Puede llegarse aquí de Times Square en una bella caminata de diez minutos. Aquí encuentran la dirección en un mapa de google.

 



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