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Vengan con nosotros a Soho, entre restaurantes y boutiques

Texto y fotos de Luca Marfé

FacebookLuca Marfé Photography - Twitter: @marfeluca - Instagram@lucamarfe

 

SoHo: South of Houston Street. Partamos desde el principio: es el vecindario más cool de Nueva York. Algún tiempo fue sede de antiguas fábricas y tiendas descuidadas, pero hoy es el templo de la moda y de las celebridades. Rihanna, Leonardo Di Caprio y Justin Bieber, sólo por citar algunos que son residentes por estos lugares.

Para hablar de sus confines, estamos hablando de una zona que es más bien grande, al sur de Houston Street, que se extiende entre Crosby Street y la 6th Avenue, respectivamente al East y West, y Canal Street sobre el frente meridional. Pero a decir la verdad, SoHo en realidad se encuentra en continua expansión que mes tras mes de alguna manera está “devorando” los vecindarios limítrofes, entre los cuales se encuentra Little Italy de manera particular.

Es una cierta clase de avanzada indetenible no sólo de boutiques y grandes marcas, sino también de galerías de arte y loft de todo tipo. La nueva frontera del lujo en el mercado residencial de Nueva York pasa por aquí, además de los rascacielos de Midtown.

Súbanse al mítico subway neoyorquino (línea verde local, 6) y bájense en Spring Street. Justo al lado de la salida del metro, hay una primera parada que no pueden perderse: Joe & the Juice. Jugos muy frescos, croissants y café de primera calidad y sobre todo una “joya” para los amantes de lo social y la fotografía: una máquina automática donde pueden sacarse todas las polaroid que quieran, a colores o en blanco y negro, para dejar una dedicatoria a los amigos del local y para llevarse  con ustedes un buen recuerdo en papel, como se hacía hace algún tiempo. Una idea genial, divertida y gratis. Cheeeese!

Una vez recargadas las “baterías” no les resta más que recorrer Spring Street a lo largo y ancho. El paraíso de las compras. Es inútil poner aquí la lista de las grandes marcas que llenan Spring y West Broadway por un motivo muy simple: están todas las marcas. La Diesel Store es muy bella, se caracteriza por la usual alma urban de la marca Benetton. En cambio, las boutiques de Chanel y Emporio Armani son muy elegantes. Pero no se limiten a las marcas porque les sucederá que se encontrarán con lugares hermosos, llenos de arte y estilo, y productos artesanales de altísimo nivel. Échenle un ojo de manera particular a AUrate, el “hogar” de una manera absolutamente nueva de concebir las joyas. Es muy bello el espacio de ladrillos blancos, abierto y vivaz, en el que se encuentra. Y qué decir de las galerías estrepitosas. Para quien como yo, sea un “loco” por la fotografía, no puede faltar a la cita con la Rotella Gallery (siempre sobre West Broadway). Muchas otras, en cambio, las encontrarán paseando al aire libre y se sorprenderán al admirar verdaderas y auténticas obras maestras expuestas por todas partes: desde las fachadas de los edificios a extraños furgones de los años 60. Sobre todas, la número 1 sigue siendo la Studio Art Street (esquina de Spring y Wooster Street) de Esin Kosoglu. Échenle un ojo a estas fotos.

Científicos distinguidos sostienen que las compras son un modo perfecto para quemar calorías. Y aun así se tratara de un “engaño”, no podemos hacer otra cosa que ponernos rápido a trabajar para recuperar algo de lo que hemos gastado. ;) El gran clásico de esta zona se llama Balthazar, un restaurante francés muy popular y más famoso aún, para el que les recomiendo hacer reservación con bastante anticipación. Sin embargo, el ruido del lugar y los precios tan altos lo excluyen de entre mis favoritos.

Por otro lado, un verdadero motivo de orgullo es la joya siciliana Piccola Cucina. Se encuentra en el número 196 de Spring Street. Es liderado con auténtica pasión y contagiosa simpatía por Philip Guardione. Lo reconocerán inmediatamente por un sombrerito que es típico de su tierra, y sobre todo por el toque que le da a la comida. Cualquier cosa aquí es divina. Yo soy amante de los linguine con langosta (¡lástima que no se puedan adjuntar a las fotos perfumes y sabores!), pero recientemente me he dejado conquistar por los tallarines con erizos de mar. Entre otras cosas, nunca he sido amante de los dulces, pero frente a los cannoli hechos en casa, sucumbí frente a ellos sin importar cualquier intento de dieta. Una verdadera delicia al paladar y toda la amabilidad de un equipo que merece una mención y una gratitud particular: al chef Benedetto Biascquino (para los amigos, Benny) y a todos los demás: Paolo, Antonio, Luigi, Alfio y Misha. En este caso, les aconsejo hagan reservación. Si por casualidad pasan para el almuerzo de lunes a viernes, estén listos para sentirse casi culpables por el costo ridículo del menú lunch. Para la cena y durante el fin de semana, los precios suben un poco, pero siguen siendo mesurados, sobre todo considerando la zona. Durante el verano, escojan una mesa al aire libre y disfruten del viento cálido que sopla por las calles de SoHo.

 



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