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Les cuento mi experiencia en la First Class de Emirates de Milán a Nueva York

Cualquiera que haya viajado en avión sabe bien cómo se razona generalmente: lo que importa es ahorrar. De donde se pensaría que es una locura gastar 5,000 dólares por un viaje en avión cuando con esa cantidad de dinero pueden pagarse unas vacaciones completas. Yo lo hice. Viajé ida y vuelta en la First Class (Primera Clase) de Emirates, de Nueva York a Milán. Un dinero bien gastado, a mi parecer, porque este viaje fue una experiencia memorable que recordaré para siempre. Es esta la razón que me mueve a contarles la experiencia en este artículo.

En el vuelo hay solo 14 lugares de primera clase, aproximadamente 80 de la business y 400 en clase turista. No entraré en los detalles técnicos del vuelo, sino que les contaré mi experiencia. Pero antes, los antecedentes.

Antecedentes

Publiqué varias fotos del viaje en la página de Facebook, y obviamente, además de causar mucha curiosidad, también causaron críticas del tipo: ¡quieres ostentar tu riqueza! Más allá del hecho de que mi profesión se desenvuelve en el sector del turismo, pienso que esta lógica es dañina. Me convertí en un emprendedor porque vi que otros habían tenido éxito: su bienestar y sus resultados me inspiraron, y me dije: “si él lo logró, yo también puedo lograrlo”. Muy bien. Este es el punto. No se ostenta, sino se quiere inspirar confianza. Si Piero Armenti lo ha logrado, uno cualquiera de la periferia de Salerno, ¿por qué no podrías lograrlo también tú? Es necesario aferrarse a las cosas positivas que te presenta la vida en medio de un mar de pesimismo.

Siempre me ha sorprendido un libro del profesor J.D. Vance que se llama Hillbilly Elegy. Al final del libro, el profesor se pregunta cómo logró emerger en la sociedad, viniendo de una familia disfuncional (una mamá dependiente de la heroína) y un contexto de crisis económica. La respuesta que se da Vance también es la mía: lo salvaron los ejemplos positivos que encontró a lo largo de la vida. Cerremos el paréntesis. Ahora sí, les cuento mi experiencia en el viaje.

Check In

Cuando viajas en primera clase llegas al embarque con una cierta seguridad, es la psicología de la primera clase. Te sientes bello del inicio al fin del viaje. Creo que caminé con encanto y con la espalda más erguida de lo usual. Como en cualquier línea aérea, hay una fila especial para aquellos que viajan en Business y en First Class, que casi siempre está vacía en comparación con la de la clase turista donde siempre hay fila. En Milán, la chica que se hacía cargo de organizar la fila, sin siquiera preguntarme en qué clase viajaba, quería mandarme a la fila de la clase turista. Pienso que contribuyó mi aspecto de profesor de sociología, muy poco adaptado a las clases altas, donde las gafas, la barba y el cabello desordenado no son admitidos. Cuando le dije que viajaba en First Class, volvió a preguntármelo para estar segura de haber entendido bien. Sí, amiga mía, viajo en First. La vida te sorprende a veces. Se lo repetí y me dejó pasar. El Check In fue muy rápido, porque solo yo estaba en la fila y llevaba dos maletas para registrar. Cuando viajas en Primera Clase ni siquiera te controlan el peso, si bien, en realidad, el límite establecido era de 23 kilos por pieza de equipaje. Lo único fastidioso fue que me seleccionaron para los controles SSSS antes de subir al avión, que en realidad son una tontería. Lo bello de viajar con Emirates es que accedes al avión directamente desde la sala Lounge de Emirates, por lo que te ahorras la fila en la puerta de embarque.

Lounge

 

El Lounge de Emirates es bellísimo. Hay sillones cómodos, wifi de alta velocidad, una TV de buen tamaño, y sobre todo, la posibilidad de acceder a bebidas y alimentos ilimitados durante la espera. Había una gran variedad de platos, desde las farfalle con salsa hasta otros platos que desconozco pero que supongo eran árabes. Me serví pescado, un poco de ensalada y un par de copas de champagne. Además de estos servicios, también hay un baño súper limpio con ducha. Si lo solicitan, les darán también una bata de baño o un cepillo de dientes. De igual manera, hay una sala para la oración dedicada a quienes profesan la religión musulmana. Fueron dos horas de espera muy placenteras antes de partir, dos horas en las que la curiosidad hace que quieras observar a los demás. Porque digamos la verdad. Los que viajan en Business o en First Class siempre tienen un halo de misterio, además de que se visten de forma distinguida. 

Embarque

El embarque fue rápido, si bien el avión tiene dos pisos. En el piso de abajo viaja la clase turística que embarca por la puerta normal, en el piso superior viajábamos nosotros que ingresábamos directamente desde el Lounge. Los controles SSSS fueron muy rápidos. Me pidieron que me quitara los zapatos y los pesaron a mano (quién sabe por qué), luego me pasaron unas tiras de papel por las manos, por los bolsillos y el cinturón y las insertaron en una máquina. Finalmente me dejaron pasar. Quizás sea un control que busca droga o explosivos. Nada de qué preocuparse. Lo había buscado en internet y me había aterrorizado. 

Primera Clase

Al ingreso del avión puedes tomar la derecha o la izquierda. A la derecha está la Business Class, a la izquierda la Primera Clase que solo tiene 14 lugares y se encuentra en la parte frontal del avión. Entonces, en esta cierta selección natural posterior, los de la Business observan con un cierto estupor y un poco de envidia a los de la primera clase que son los más “cool” de todos. ¿Quiénes son? ¿Cuál será su trabajo que les permite un lujo tan excesivo como la First Class de Emirates? Esta es la mejor experiencia de vuelo, sobre nosotros solo están los jets privados.

La Suite

El punto es que no solo tienes un lugar para sentarte, sino que tienes una cabina que ellos llaman Suite (el nombre me parece exagerado), con puertas que se abren y cierran y te ofrecen mucha privacidad. La primera vez que entré a la cabina, durante el viaje desde Nueva York, estaba muy emocionado porque sentía que sería una experiencia realmente única. La cabina es bella, discretamente espaciosa, dorada. Se las describí con videos y fotos, pero aquí quiero agregar las cosas que más me sorprendieron. No solo apenas llegas te sirven una buena copa de champaña como en las películas (si la quieres, si no, puedes pedir agua) y también hay una cesta con snacks entre los que incluyen palomitas de maíz al caramelo, chocolates y papitas. Así que, si quieres, puedes lanzarte a comer desde el primer instante. Ahora hagamos una lista de todos servicios de la cabina. El primero es la pantalla de TV grande, que ofrece muchas películas y en diversos idiomas. Yo me vi una película en italiano de Carlo Verdone. Luego, tiene cuatro luces adaptables en su interior, entre ellas, una lámpara justo al lado de la televisión. Si se encuentran en la suite de la ventana, tendrán dos o tres persianas que podrán abrir o cerrar de manera automática. Una cosa buena es que cuando no quieres ver a nadie, puedes cerrar las puertas del compartimiento y te encontrarás aislado, aunque si alguien se asoma por encima podría verte. También me sorprendió el minibar que se encuentra al lado de la cabina con diferentes bebidas (una Pepsi Light, una Pepsi normal, agua Perrier y agua natural, de la que no recuerdo la marca). En realidad, teóricamente no tiene mucho sentido, pues las bebidas están un poco tibias y sería más cómodo llamar a la asistente de vuelo para que les sirva una bebida con mucho hielo. De hecho, la asistente de vuelo llega en menos de un minuto. Pero debo decirles que me parecía exagerado, y en ciertos momentos en los que tenía ganas de un poco de agua sin ninguna interacción humana, me resultó muy útil. El bar se activa con un botón y es retráctil. Obviamente también incluyen un pijama que pueden quedarse, pantuflas y un bolso que incluye muchas cremas, cepillo de dientes, desodorante y muchos accesorios desconocidos para mí pero que se veían muy elegantes. Debo agregar dos cosas. La primera es que no hay un horario para la comida, ustedes deciden cuándo tienen ganas de comer. La segunda es que te preguntarán a qué hora quieres tomar la ducha, y en caso estuvieras durmiendo a esa hora, si les autorizas a despertarte. Yo escogí tomarla una hora antes del aterrizaje y que podían despertarme.

La comida

La mayor diferencia se encuentra en la hora en la que comerán y cuántas veces comerán. En la primera clase, ustedes deciden. Sin embargo, si esperan mucho, podría ser que algo se acabara, por ejemplo, el risotto al azafrán que había pedido ya se había acabado. Pueden pedir lo que quieran del menú (si quieren, todos los primeros platos), pero lógicamente lo normal sería escoger un aperitivo, una entrada, el plato principal, el postre y la fruta. Las dos entradas que escogí fueron su famosísimo caviar de primera clase, que es más un lujo que otra cosa, y luego la burrata porque me parecía un bello himno a Italia que merecía mi atención. Como segundo plato escogí pollo, y debo decirles que en este sentido la cocina de Emirates es muy buena. La mesa para comer es al menos el triple en comparación con la de clase turista. De hecho, me organizaron la mesa con mantel y dispensadores de pimienta, sal y aceite. Los cubiertos son de metal. Todo llega servido en platos, como si estuvieras en un restaurante, con el tiempo cronometrado. Sinceramente me gustó todo, pero ya saben que yo padezco de buen apetito. ¡Pero lo mejor de todo fue la sorpresa!

Pizza para mí

Durante el vuelo de ida desde Nueva York hacia Milán había sugerido, en son de broma, que si tuvieran en el avión un buen horno de leña para hacer pizza todos estaríamos muy contentos. En realidad, no recordaba haberlo dicho. Cuando ordené la comida la asistente de cabina me dijo: “¿Recuerdas lo que dijiste en el video del vuelo anterior sobre el hecho de que nos hacía falta algo?” Yo no lo recordaba, pero ella me lo recordó. A bordo tenían una pizza solo para mí. Me sentí feliz con esta pequeña atención. Claramente no era una pizza auténtica napolitana, recién salida del horno, sino una sencilla porción rectangular de margherita. Aprecié mucho el gesto, por lo tanto, no me detendré en la calidad de la pizza porque en este caso no es relevante.

Bar a Bordo

Para llegar al bar a bordo hay que atravesar toda la Business Class porque se encuentra en la parte posterior del avión. Para mí que soy demasiado activo y no sé cómo pasar el tiempo, el bar a bordo es una de las cosas más bellas que pueden existir. No solo es acogedor, sino que también está muy bien surtido, y te sirven muchos acompañamientos. Todo está incluido en el precio, por lo que es un poco peligroso si tienen el vicio de beber demasiado. Yo no tengo ese vicio, por eso lo disfruté sin excesos. También hay dos sillones muy cómodos donde podrán sentarse y algunas mesas donde pueden estar de pie. Quien se encarga del bar es muy disponible y atento y como es tradición, bastante locuaz. Yo me tomé un par de copas de champagne, acompañadas de diferentes acompañamientos, papitas y fruta. Recordemos que el bar a bordo es tanto para la Business como para la First Class, no se puede acceder desde la clase económica. Les cuento una pequeña anécdota. Hace un año viajé en la clase turista con Emirates. La asistente de vuelo me reconoció y quiso llevarme a conocer el bar a bordo del primer piso. Lamentablemente no le concedieron el permiso. Me quedó un mal sabor en boca, así que me vengué viajando en Primera Clase. 

La hora de dormir

Pienso que la gran diferencia entre un viaje en clase turista y un viaje en Business o en Primera Clase es la comodidad: en primera clase, tu silla se transforma en una cama con sábanas y edredón. De hecho, solo tuve que llamar a la asistente de vuelo y me preparó la cama. No puede compararse con una verdadera cama, pero es cómoda y espaciosa. Uno está muy cómodo, pero por el ruido, es conveniente ponerse los tapones en los oídos. Pueden estar en la cama y verse una película o leerse un libro. Les conviene cerrar las puertas para tener el máximo de privacidad y pueden asegurarse de que no los molesten oprimiendo un botón que hace que se encienda la luz de un letrero que dice “no molestar” en la parte exterior. Si gustan, pueden estar en la cabina medio desnudos, y estoy convencido que más de alguno ha practicado el autoerotismo. Pero tengan cuidado, si la asistente de cabina tiene que decirles algo, se asomará por encima y los verá desnudos, así como los vio su madre. De hecho, la suite del vuelo de Milán a Nueva York no era completamente cerrada, tanto así, que como les decía, si la asistente de cabina se asoma por encima, podrá verlos. Sé que en el vuelo entre Dubai y Bruselas la suite sí es completamente cerrada.

La ducha

El baño de la primera clase es espectacular, me parece que este es el punto más fuerte de toda esta experiencia. Es grande, limpio, muy bien equipado con cremas y perfumes. De hecho, lo llaman SPA. Para tomar la ducha te dan 30 minutos en el baño y cinco minutos de agua que son más que suficientes si no son de los que toman duchas larguísimas. Hay que reservar la ducha inmediatamente después del despegue. El sistema es muy sencillo. Para activar y desactivar la ducha se oprime un botón y hay un indicador que te dice cuánta agua te queda. Obviamente puedes activarla y desactivarla todas las veces que quieras, como, por ejemplo, mientras te enjabonas. Mientras no sale agua, el tiempo no cuenta, entonces digamos que son cinco minutos netos. Salir bien frescos y descansados del avión es un auténtico lujo. 

Puntos negativos

El único punto negativo es que no hay un verdadero espacio para colocar el equipaje de mano, que en mi caso era un bolso bastante grande. De ida me lo pusieron en una suite vacía, pero durante el viaje de regreso, tuve que mantenerlo conmigo, y a menudo me estorbaba. Al principio del viaje lo puse en el fondo, cerca de mis pies, pero esto causaba que no pudiera extender completamente mi asiento para convertirlo en una cama. Después, finalmente pude encontrar un lugar detrás del asiento, de lado. De todas formas, hacía estorbo. Hubiera sido mejor que hubiera un compartimiento para el equipaje de mano. Los audífonos, cuando estás recostado en la cama, tienen un alambre un poco corto que hace que se sienta tirante. Un detalle mínimo pero que a veces molesta.  

Diferencias con la Business

A simple vista, la business me pareció muy cómoda, de hecho, la diferencia con la First es que en la business no tienes una suite, por lo tanto, tienes menos privacidad, y no tienes la opción de tomar la ducha, que de todas formas es un lujo del cual se puede prescindir. La comida se sirve en horarios establecidos, mientras que en la primera clase eres tú quien decide cuándo quieres comer. Pero hablando de las cosas que son importantes, también las tiene la business, donde el asiento se puede transformar en una cama cómoda (más pequeña que la de la First Class, pero perfectamente reclinable) y también tienes acceso al bar que es muy importante para distraerse. Para ambas clases, el acceso al avión se hace desde el lounge. Se me olvidaba: en la business nada de caviar.

Reflexión sobre los precios y lo que conviene

Sí, estoy de acuerdo con ustedes, la conveniencia de la clase turista no puede negarse, en vista de que ida y vuelta con seguridad les costará menos de mil dólares. El precio de la Business comienza a partir de 1500 dólares por trayecto, y la primera clase, 2500 dólares por trayecto. Me parece que la Business es la solución más conveniente, porque en el fondo, los lujos de la primera clase (la ducha, las puertas que se cierran, el caviar y la posibilidad de cenar cuando quieras) no son tan necesarios. Mientras que lo que es importante para mí es tener un asiento cómodo y reclinable a 180 grados, y esto también lo tiene la Business, al igual que la posibilidad de acceder al bar que es algo que no podemos pasar por alto.

 Video del vuelo NUEVA YORK-MILAN

 

Video del vuelo MILAN-NUEVA YORK




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  • Gustavo González en

    Excelente nota evacuó mi duda entre business y first saludos desde Argentina

  • Susana Cano Debernardi en

    Hola Piero.no se puede apreciar tu video…lastima. Pero lo tuyo excelente… te felicito! Susy.chau


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