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Descubriendo el puente de Brooklyn

Nueva York

Por: Ernesto Manuel Lopez 

Nueva York es una ciudad llena de construcciones icónicas, que han alcanzado fama y admiración mundial bien por su belleza, personalidad o acontecimientos relevantes ocurridos en sus confines. Contribuyentes al mito y a la imagen  neoyorquinos, han sido inmortalizadas por el arte, inspirado escenas de filmes clásicos, fotografías, libros y canciones; alimentando el deseo de millones alrededor del mundo, que sueñan con algún día visitarlas.

El Puente de Brooklyn es Nueva York en estado puro. Poseedor de un halo de misticismo y elegancia, ejerce su magnetismo sobre la ciudad, adueñándose del paisaje sobre el East River en Downtown Manhattan. 

La construcción de esta obra maestra de la ingeniería decimonónica fue uno de los momentos que marcaron el desarrollo urbanístico, económico y social de Nueva York en la segunda mitad del siglo XIX. Como gran acontecimiento histórico, el nacimiento del puente estuvo marcado por acontecimientos anecdóticos . Incluso muertes, antes, durante y después de que el puente estuviera finalizado, con algunos intrépidos, o locos, que intentaron implantar records saltando desde su plataforma.

 

 

La construcción comenzó en 1869, diseñado inicialmente por el inmigrante alemán John Augustus Roebling, quien tuviera la desdicha de no ver terminado el puente, tras fallecer por las complicaciones de un accidente en la obra, no sin antes colocar a su hijo de  32 años de edad, Washington Roebling a cargo del proyecto, quien seguiría los pasos de su padre sufriendo un accidente por descompresión en el lecho del río, que lo dejaría dirigiendo la construcción desde la cama de su apartamento con vista al puente. Washington contó con la asistencia de una maestra de obras que haría historia, ganando la reputación como la mujer que salvó la construcción del puente de Brooklyn: Emily Warren Roebling.

 

Bajo la supervisión de su esposo, Emily estudió matemáticas superiores, los cálculos de curvas catenarias, los puntos fuertes de materiales, especificaciones de puentes y las complejidades de la construcción del cable. Ella pasó los próximos 11 años ayudando a Washington Roebling, a supervisar la construcción del puente, transmitiendo cada mensaje a los ingenieros y trabajadores, visitando cada día las obras, ensuciando sus faldas e iluminando el futuro para las mujeres ingenieras. El 24 de mayo de 1883 Emily fue la primera persona en cruzar el puente en un vehículo tirado por caballos. En el presente es posible encontrar una placa en su honor. 

Construido con numerosos pasadizos y compartimientos en sus anclajes, cuando en 1978 el Ayuntamiento de  Nueva York visitó una de las bodegas, cerca de 102 años después,  se descubrió una inscripción que reza: " ¿Quién no ama el vino , mujeres y música , será  un tonto durante toda su vida”

El Puente de Brooklyn es un lugar mágico, donde neoyorquinos y visitantes vienen a enamorarse, a tomar importantes decisiones o simplemente a disfrutar de la brisa del rio en una noche de verano.  "Los candados del amor" es una de las prácticas que más sonrisas provocan. La pareja  inscribe la fecha y sus iniciales en una candado, lo abrazan al puente y tiran la llave al río  como una señal de su "amor eterno". Según los informes esta acción  ha causado daños en ciertos puentes, y es oficialmente ilegal en la ciudad de Nueva York. Las cerraduras de amor de vez en cuando se retiran desde del puente de Brooklyn, pero nunca serán borradas de la memoria del visitante aquellas emociones y recuerdos, que los majestuosos arcos, la grandiosidad del East River, y la complicidad de la luna, son testigos de una alegría hecha realidad. 

 

 

 

 

 

 

 

 



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