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Aventuras culinarias en Nueva York (primera parte)

Por Mariagrazia De Luca

deluca.marymary@gmail.com

Al descubrimiento de experiencias culinarias extrañas, originales y únicas aquí en la Gran Manzana. Este es mi objetivo, en este día soleado de finales de junio. Mi medio de transporte es una bicicleta de carreras, que me permite moverme a lo largo y ancho por las calles de Manhattan a través de las tantas ciclorutas, que hacen que los amantes de las dos ruedas puedan vivir también la ciudad. Tengo una lista de restaurantes que debo visitar para hacer la experiencia personal de comidas que no se encuentran en otro lugar, o de restaurantes excéntricos que tienen características únicas y que se pueden encontrar sólo aquí en New York City. La lista es larga, y este artículo es sólo el primer episodio…

Queridos lectores de Mi Viaje a Nueva York, ¿por qué no comentan y proponen otros lugares que puedan ser protagonistas de mis próximos viajes de exploración culinaria?

Takumi Taco

Dónde: Chelsea Market, 79 9th street.

Otras sedes: 601 west 26th street; 230 Park Avenue; flea markets (Smorgasburg and Brooklyn Flea)

Takumi Taco es un restaurante japonés-mexicano. Es maravilloso pensar cómo dos culturas tan distantes pueden combinarse de un modo tan agradable… ¡para su paladar! Es una ‘mezcla’ típica neoyorquina de culturas con resultados sorprendentes. Primero que nada, pruebo la Sakè Sangría, una sangría preparada con fruta picada en pequeños trozos y sumergida en el licor japonés más que en el vino. Fresca, refrescante, dulce sin empalagar. Bebida perfecta para estos días calurosos de final de junio. Pero, tengan cuidado, podrían encontrarse cantando sin ni siquiera darse cuenta… ¡el grado alcohólico es bastante alto! Selección de cervezas japonesas y mexicanas, no puede faltar la Negra Modelo y la Sapporo. ¡Kampà! ¡Salud! Cheers!

Takumi Taco nace como street-food, con kioskos ambulantes en los mercados de pulgas de Smorgasburg y Brooklyn Flea. También esta sede estable de Takumi Taco da la idea de un restaurante on-the-go, donde se compra más comida para llevar que para comer en el sitio. No de balde me dan la sangría en un vaso plástico con pitillo. “¿Puedo tomar en la calle?” le pregunto inocentemente al empleado, pensando en la ley que prohíbe tomar bebidas alcohólicas fuera de los restaurantes. “Shhhhh…” me responde, esbozando una sonrisa cómplice.

Símbolo de ‘culinary fusion’ son sin duda los Spicy Tuna Tacos ($5.75), en los que México y Japón parecen haber encontrado la perfecta unión matrimonial. Sashimi de atún con jícama, aguacate, pepino, semillas se sésamo, rábano, mayonesa picante, cubierto por un crujiente ‘gyoza’.

Bar Suzette

Dónde: Chelsea Market, 425 west 15th street

Esta pequeña crepería, que tiene el aspecto de un kiosko compuesto de un largo bar que en su perímetro está adornado con muchos frascos de Nutella, y está localizado justo a la par de Takumi Taco, la descubrí por casualidad, y he tenido que poner en discusión todo mi saber sobre las crepes. Ok, crepes con nutella, con chocolate y banano, con frutos del bosque, con mantequilla y azúcar, y también con prosciutto y queso. Pero las crepes de Bar Suzette van más allá de cualquier imaginación… hay en el menú una amplia selección de ‘Savory Crepes’, a la par de las más clásicas ‘Sweet Crepes’.

El chico de la crepería se mueve con profesionalismo, vierte la preparación de las crepes con cuidado sobre las planchas calientes como si fuera un dj que está mezclando su música. La crepe Huevo Ranchero ($12) es un plato verdadero y auténtico: mozzarella, huevos orgánicos, aguacate, frijoles negros, salsa picante. No pude probarla, pero resulta muy atrayente y sustanciosa la crepe Saigon Chicken ($12), con pollo ahumado del valle del Hudson, salsa Hoisin, salsa picante, hierbas frescas, ensalada y vegetales frescos, limón.

MAX BRENNER

 

Dónde: 341 Broadway

En el famoso restaurante y bar del chocolate Max Brenner tuve la experiencia de la pizza más chocolatosa de mi vida. A mi parecer, sin querer quitarle nada a los waffles recubiertos de frutos del bosque y helado de vainilla, o un buen chocolate caliente preparado con el chocolate que produce el mismo restaurante… la chocolate pizza de Max Brenner tiene el primado absoluto sobre la chocolate food de New York City. Imagínense una pizza redonda, más o menos del tamaño al que estamos acostumbrados, pero un poco más empinada recubierta de virutas de chocolate blanco y con leche. Esta es la base que luego ustedes deben personalizar. Entre los varios ‘topping’ encuentran: avellana, mantequilla de maní, malvaviscos tostados... Un trozo de pizza ($6.50) puede ser suficiente para una persona y calmar por un tiempo la dependencia al chocolate de la que padecemos muchos de nosotros. Si es un grupo de amigos, seguramente es más conveniente comprar la pizza entera ($17.95).

¿Y de bebida? Ni siquiera pensar en ello. El Chocolate Martini, que hace parte de los cocteles ‘Choco Classic’ del Max Brenner, es el perfecto acompañamiento de la pizza al chocolate. Eso sí, no hay que perder el hábito.

S’MAC, Sarita’s Macaroni & Cheese

 

Dónde: 245 East 12 Street

Antes de entrar en el restaurant S’MAC, no creía que pudiera existir una variedad tan amplia de Mac&Cheese. En el menú de S’MAC, un pequeño restaurante de diseño espartano que fue iniciado hace una década de años por una joven pareja, Sarita y Caesa Ekya, hay más de 10 tipos de Mac&Cheese, al lado del clásico ‘All-American’, preparado con queso Cheddar. Mi atención fue capturada por el Napoletana Mac&Chesse, explícitamente inspirado en la pizza napolitana, que tiene como ingredientes: mozzarella fresco, tomates asados, ajo y albahaca. En la página web hay un video que explica cómo preparar el Napoletana Mac&Cheese en casa.

Le pregunté a la empleada cuál era el más original, en vista de cada una de estas variantes del Mac&Cheese era una novedad para mí. “Con seguridad el Cubano”, y me muestra una hoja expuesta en el mostrador con todos los ingredientes de esta nueva invención de S’MAC. “¡Hemos transformado el sándwich cubano en un Mac!”, me cuenta la empleada con aire satisfecho. “¿Los ingredientes? Queso suizo, carne de cerdo marinada en casa, prosciutto cocinado, pepinillos, menta fresca y… ¡un montón de sabor!”

Si se encuentran en la ciudad con su papá, con ocasión del Father’s Day (19 de junio), llévenlo a S’MAC: para él, el Mac&Cheese será gratis.

THE BLACK ANT

Dónde: 60 2nd Avenue

Me siento en la barra del restaurante The Black Ant, uno de los más renombrados restaurantes de cocina mexicana preparada por grandes chefs. El bartender Gregorio, un joven mexicano-americano que está en sus veintes, me explica cómo se prepara la sal de hormigas negras, black ant salt, mientras que se mueve hábilmente entre shaker, dispensadores, botellas de tequila y prepara elegantes cocteles de aspecto provocativo. “Prueba” me dice, pasándome un recipiente pequeño “la sal de hormigas negras se hace con sal, obviamente, pero también con azúcar de caña, azúcar regular, chile y ¡hormigas negras tostadas!” Observo la sal y un poco temerosa tomo un poquito con la mano y me lo llevo a la punta de la lengua. Después de un par de segundos exclamo “¡wow, qué sabor!” e inmediatamente ordeno una Margarita con sal de hormiga negra.

Le explico a Gregorio que no tengo tanta hambre, pero que querría probar algo típico. Cuando le confieso que no he comido insectos, me sonríe incrédulo. Entre el Black Ant Guacamole (aguacate, tomate, cilantro y sal de hormiga negra) y Croquetas de chapulín ($13), preparadas con grillos, yuca, queso manchego, ajo y chile, finalmente opto por la segunda opción.

¿Qué diferencia hay entre comer prosciutto y grillos tostados? Una amiga mía me dijo irónicamente, un día que se hablaba de cocina mexicana, “Para saciarme con grillos debo matar una cantidad increíble, en cambio, con un solo cerdo comemos muchos”. No se puede negar que en medio está una cuestión cultural y de hábitos culinarios, en mi indecisión sobre comer los grillos de The Black Ant… ¡la sola idea me aterrorizaba!

La presentación del plato era impecable. Cuatro croquetas de grillo de forma esférica perfecta, que descansan sobre guacamole y con un buen grillo tostado que descansa sobre una capa de mayonesa. Mario, un amigo mexicano que me llevó a The Black Ant, en cambio, había ordenado un plato de grillos fritos sazonados con sal, limón verde y chile seco. “Me recuerda mi país, de niño hacía festines de chapulines.”

Debo hacerlo, para poder contar a los lectores de Mi Viaje a Nueva York esta experiencia culinaria neoyorquina. Meto mi croqueta de chapulín en la mayonesa y… uno-dos-tres… toda para adentro de un bocado. No creo haber masticado gran cosa, pero tuve la sensación de haberme comido al tacto una palomita de maíz, pero con un sabor intenso y agradable que se irradió en mi paladar.

Hoy, en este restaurante mexicano de New York City, puedo decir que di un paso adelante en romper barreras culinarias…



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