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¿Quieren obtener la visa para estudiar inglés en Nueva York? He aquí los consejos para cuando los entrevisten en el consulado.

“¿El trámite es personal?¿No puede hacerlo mi abogado? ¡Ay, ay, ay!” En los últimos meses, muchos han experimentado la terrible y amarga sensación de la negación de una visa por parte de uno de los consulados americanos. Se trata de una verdadera tendencia que esconde razones políticas y económicas que explicaremos al final de este artículo.

Cuando esto sucede, no todo está perdido: basta con hacer una nueva solicitud y será la ocasión para convencer al cónsul americano de que se merecen la visa. Si bien es cierto que cada application le hace historia a uno, inevitablemente el cónsul será más rígido y de alguna manera sospechará después de una primera negación. Por lo tanto, prevenir algunos errores (que veremos dentro de poco), con o sin un abogado, es mucho mejor que lamentarlos.

En realidad, para algunas visas, como la B1/B2 Business Tourist Visa, para la cual no es necesaria una interacción de agencias gubernamentales ni mucho menos un espacio libre de ellas, la intervención de un abogado es más que superflua. También para la F1 o M1 Visas de Estudiantes no parece necesario el trabajo de un Attorney especializado en cuanto la escuela escogida hace de intermediaria con los organismos competentes y, por tanto, el estudiante que reciba la form I-20 firmada debe ir al cónsul sólo para el requisito de la entrevista.

¿Es una mera formalidad esta entrevista? No. Hay algunos criterios que deben ser cumplidos para que concedan la vista. A menudo los entrevistados no son conscientes de estos requisitos, mientras que el cónsul de turno ciertamente no cierra los ojos ante la falta de uno de estos.

Demos un paso atrás.

Antes de ir a lo específico y ver cuáles son estos requirements ocultos, es bueno hacer una diferencia: hay tantos tipos de visas, pero todos se pueden agrupar en dos categorías: immigrant visas y non-immigrant visas. Las primeras, pocas, son visas que aceptan tener el llamado immigration intent, es decir la intención de vivir y trabajar de manera definitiva en los Estados Unidos. Las segundas, por otra parte, se caracterizan por el non-immigration intent. Es decir, el aspirante a la visa sólo quiere ir a los Estados Unidos de manera provisoria. Si el cónsul (o el oficial de entrada a los Estados Unidos) deduce lo contrario, la visa (o la entrada) será negada. Para completar esta información, es necesario dejar en claro que hay visas que tienen en sí mismas el dual intent. En estos casos, si bien el poseedor tiene simplemente una visa temporal, puede tener la oportunidad de transferirse permanentemente a los Estados Unidos. La dual intent visa por antonomasia es la visa de trabajo H-1B, pero también las visas L (usadas para las transferencia de un país extranjero a los Estados Unidos al interior de la misma empresa) y de hecho, también las vistas O y P (para artistas y atletas).

Para la mayor parte de las otras visas, y sobre todo las F1/M1 Students y B1/B2 business/tourist que hoy analizamos más de cerca puesto que son las cuales en las que por general el applicant no utiliza la intervención de un abogado, hay una presunción relativa por superar: es decir, el non-immigration intent debe ser demostrado. ¿Cómo? El cónsul quiere ver ties (lazos) con el país de proveniencia. Para demostrar lazos con el país no es suficiente el orgullo de pertenecer a su país y decir que no pueden estar sin su comida nacional. No, los americanos son muy pragmáticos, quieren pruebas tangibles:

1 – Lazos familiares y sociales, como por ejemplo estar casado, tener hijos. Una persona que no tiene ningún familiar en el país de origen suscita la sospecha de que quiera mudarse por un tiempo indefinido a los Estados Unidas. De todas maneras, la falta de familiares en su país puede ser superada por

2 – Lazos profesionales, como por ejemplo, un contrato de trabajo, una oferta de trabajo o intereses empresariales en su país de origen. Un candidato sin trabajo ni perspectivas laborales en su país probablemente hará que el cónsul dude de la ausencia del non-immigration intent; o

3 – Lazos económicos, o sobre todo, casas de propiedad a nombre del candidato. Este es un parámetro que normalmente vence la presunción relativa: si se tiene, la visa muy probablemente será concedida. Si no existe, entonces es muy importante tener cuentas bancarias (más o menos) de buena capacidad a nombre propio. Esto demostrará que el applicant puede mantenerse en los Estados Unidos. A veces estos parámetros son crueles pues penalizan a personas que merecen la visa, pero tienen recursos limitados. Pero los Estados Unidos son también esto: pragmáticos como he dicho, y a veces, implacables. Es un país fundado sobre Benjamin Franklin (el billete verde de $100)…  

Por último, cabe señalar que cuando se habla de una tendencia creciente de denegaciones de visa para estudiantes esto se refiere a estudiantes que se inscriben en las escuelas de lenguas, no a aquellos que van a estudiar a las universidades americanas. Estos últimos de hecho tienen vía libre porque califican debido al rígido sistema de admission de las universidades americanas y porque pagan tuitions (tasas y gastos de matrícula) muy altas. Los primeros en cambio, son más sospechosos puesto que más que estudiar, podrían alimentar el mercado negro de trabajo.

Como se mencionó al inicio, el creciente número de denegaciones de visas esconde razones políticas y económicas. De hecho, las condiciones económicas de los países siempre llevan a que más personas “se escapen” al exterior en busca de oportunidades. Pero los americanos, por el contrario prefieren a quien lleva capital y oportunidades. Y ahora las nuevas directivas giradas desde Washington sugieren que menos ciudadanos de países europeos, y más sudamericanos y asiáticos, categorías que en el pasado eran penalizadas. Políticas obviamente pragmáticas e implacables… That’s it!

           

Michele Cea

Abogado en el Estado de Nueva York

mc@cealawpc.com



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