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Nueva York es un gimnasio duro. Entrevista a Amara Lakhous

Por Mariagrazia De Luca 

deluca.marymary@gmail.com

Hoy, para Mi viaje a Nueva York, tuvimos el placer de entrevistar al escritor italo-argelino Amara Lakhous. Amara ha vivido en tres continentes: nacido en Argelia, luego emigró a Italia en 1995, donde se quedó por bastante tiempo (en Roma) y desde hace año y medio vive en Nueva York. Ha escrito novelas en árabe e italiano y han sido traducidas al inglés (y a muchas otras lenguas). De su novela debut en italiano Scontro di Civiltà per un ascensore in Piazza Vittorio, se sustrajo la película del mismo nombre. Amara es un “escritor migrante” en el que migrar no es sólo a propósito y no sólo “físicamente”, sino también culturalmente: creando puentes, puentes de contacto, comunicaciones, diálogo entre varias “culturas” y “lenguas”.

Amara, ¿cómo terminaste en Nueva York?

Vine a Nueva York por primera vez en el 2008, cuando salió mi libro Scontro di Civiltà per un ascensore a Piazza Vittorio en inglés (Clash of Civilization over an elevator in Piazza Vittorio). Me recuerdo todavía de mi primera noche en Nueva York: me desperté a la una de la mañana por el desfase horario y los ruidos, las sirenas de las ambulancias, los sonidos ensordecedores. Después regresé con mi esposa para el fin de año de 2012. No fuimos a Times Square sino a Brooklyn donde unos amigos, y paseamos bastante. La tercera vez fue hace un año y medio, porque mi esposa ganó una beca de doctorado, entonces nos mudamos a Nueva York y comencé a conocer la ciudad poco a poco…

¿Fue amor a primera vista?

Amara: Yo soy, como dicen aquí, un “city boy”, un muchacho de ciudad. Siempre he vivido en ciudades aunque mis padres son originarios del campo. El campo de alguna manera me cansa: necesito el ruido, el caos, el movimiento, por lo tanto… sí, me enamoré rápido de Nueva York.

¿Cómo es la “Nueva York de Amara Lakhous”?

Me doy cuenta de que Nueva York no es solamente una verdadera y auténtica ciudad, sino que es una ciudad “continente”. Basta con moverse de un vecindario a otro para entrar en otro mundo: China Town, Korea Town, etc. Ir de un barrio al otro significa pasar de una cultura a otra.

¿Se necesita tiempo para conocerla?

Depende del enfoque. Si tienes un enfoque turístico es una cosa, si por el contrario escoges un enfoque serio, de verdadero explorador, requiere tiempo. El viaje es largo, y es necesario aprender a degustar el placer de descubrir la ciudad lentamente. La actitud turística lleva a la exasperación de querer conocer Nueva York en una semana, corriendo de un museo al otro, como hacen los japoneses en Roma. A menudo los japoneses que van a Roma pasan todo el tiempo haciendo fotos, porque el viaje lo vivirán después, cuando regresen. Estar en el viaje se convierte en un trabajo: fotografiar todo.

¿Te sientes en casa en Nueva York?

Absolutamente. Es una ciudad que nunca te hace sentir como extranjero, por la simple razón de que aquí todos son extranjeros. ¿Dónde están los neoyorquinos? Realmente son muy pocos. O también a menudo son ancianos y se quedan en casa, pero finalmente a Nueva York la viven los jóvenes. ¿Qué ves en el metro? Los rostros de las personas no reflejan el estereotipo del americano blanco. Ciertamente, después de que se sale de Nueva York, la situación es completamente diferente. Yo voy a menudo a Michigan por motivos familiares: allá sí te sientes “extranjero”.

¿Nueva York es una fuente de inspiración para ti?

Sí, de mucha inspiración. Las historias neoyorquinas son muchísimas, aunque nunca he sido un exótico. Escribo sobre lugares que he vivido, amado, cortejado. No puedo decir: ‘ok, estoy en Nueva York, entonces ahora voy a escribir una novela ambientada aquí’. Me dejo arrastrar, guiar.

¿Qué diferencia hay entre tu “migración” de Argelia a Italia y la de ahora a los Estados Unidos?

Totalmente diferente. Mi “migración” en este caso fue privilegiada, en comparación de la migración a Italia, donde yo era un refugiado político. Las puertas estaban abiertas para mí en los Estados Unidos, además del hecho de que mi esposa es americana, llegué con tres novelas traducidas al inglés. El hecho de haber publicado estas novelas me abrió también las puertas de la universidad. Mi suerte fue que no tuve que recomenzar de cero, si bien el primer año en Nueva York no fue fácil.

¿Qué enseñas en la universidad?

Enseño dos cursos en Connecticut. Uno sobre la primavera árabe, narrada por escritores, cineastas y documentalistas. Y el otro es sobre Leonardo Sciascia.

¿Sciascia es tu escritor italiano preferido?

Sí, es el escritor italiano que más me inspira de todos. Es completo: compromiso social, memoria, el género amarillo que amo…

Dos ciudades muy diversas, pero únicas en el mundo, Roma y Nueva York… ¿tienen algo en común?

Estamos hablando de las dos ciudades más bellas del mundo. Cuando te preguntan ¿a dónde sueñas irte a vivir? La respuesta es a Roma o a Nueva York! En tercer lugar aparece París. Hoy en día las tecnologías te dan la ilusión de vivir en el mundo global. Es necesario estar muy atento a la relación entre lo virtual y lo real. En Roma y Nueva York siempre he “conocido” realmente el mundo: paquistaníes, senegaleses, albanos, etc. Nunca he estado en Senegal ni en Albania. Uno de mis personajes más interesantes de Scontro di Civiltà per un ascensore a Piazza Vittorio es iraní. Nunca he estado en Irán, pero he vivido en contacto con iraníes. Conocer a las personas es un patrimonio extraordinario. Además, Nueva York es una ciudad de libertad. Libertad que te ofrece sólo una ciudad así de grande. Por ejemplo, ¿quieres comer comida mexicana, italiana, japonesa? Encuentras de todo. Nueva York es una “señora” ciudad. Y alguien como yo, que creció en Argel, vivió en Roma… ¿cómo podría sentirse mal en la Gran Manzana?

¿Cuál es tu lugar favorito en Nueva York?

Los parques. No soy apasionado de los museos, sino amo los espacios verdes. Central Park, y no sólo ese: Nueva York es una ciudad llena de parques.

Hablas tantísimos idiomas: árabe, italiano, bereber, francés, etc. ¿Qué significa entrar ahora en contacto con el inglés?

Aprender el inglés es una gran oportunidad comunicativa. Significa poder interactuar con más personas, y hacer llegar tu voz a más personas. ¡Qué oportunidad!

Le crees a la canción “New York, New York”, cuando Liza Minelli canta “if you can make it here, you can make it everywhere?”

Ciertamente. Aún si Nueva York es un gimnasio duro.


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