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Diez novelas que están ambientadas en Nueva York… e hicieron historia

La fortaleza de la Soledad (The fortress of solitude) de Jonathan Lethem (2003)

Es la historia de los Estados Unidos de los años sesenta, un tiempo en el que también las decisiones más simples – como qué música escuchar, a quién dirigirle la palabra- estaban cargadas de potenciales cataclismos políticos, sociales y raciales. Es también la historia de los Estados Unidos de los años noventa, un tiempo en el que a nadie le importaba nada de nada. Es la historia de dos chicos, Dylan Edbus y Mingus Rude, que son vecinos. Dylan es blanco, Mingus es negro, y su amistad no es de las más fáciles. Es también la historia de cuatro calles de Brooklyn, habitadas casi sólo por negros: pero se comenta que los blancos están regresando. Es la historia de lo que le sucederá a dos chicos obsesionados con los cómics como si realmente tuvieran superpoderes. Es la historia de tardes felices de juego en la calle, de años de extorsiones en las aceras, de una sociedad a la que perteneces pero que no te quiere. Esta es una historia que sólo Jonathan Lethem podía contar.

 

El hombre invisible (Invisible Man) de Ralph Ellison (1952)

La iniciación de un chico negro en los Estados Unidos comandado por los blancos. Una temática social candente afrontada en un estilo literario y altamente simbólico, entre Melville y Dostoievski. Esta novela, publicada por primera vez en 1952 representa el primer testimonio del drama de los negros de los Estados Unidos. La invisibilidad de su protagonista es una condición sufrida por uno como tantos otros, humillado, negado de su experiencia de ser humano. Sin embargo, también manifiesta la sutil libertad, una potencialidad extrema, ya que el anonimato, la falta de definición está conectada con el descubrimiento de “que los hombres son diferentes y que toda la vida está divida y que sólo en la división se encuentra la salvación.” La obra se encuentra entre las primeras novelas afroamericanas en salirse de los cánones de la literatura de protesta o del sistema sociológico; “El Hombre Invisible” toca profundamente los puntos neurálgicos de la injusticia social y de la discriminación racial. Como subraya Luciano Gallino en el prefacio, “por muchos rasgos, la vida real de Obama, la narrada en su autobiografía, parece reproducir la vida ficticia del protagonista; mientras la obra literaria construida por el personaje real encuentra exploraciones, escenas, lugares, pasajes traumáticos de una comunidad a la otra que son singularmente afines a las de la novela. Son raras las novelas de las que puede decirse que parecen haber influenciado de manera íntima bien sea la formación moral y política, bien el modo en cual se cuenta la historia de un futuro presidente de los Estados Unidos, no por casualidad el primer presidente negro.” 

 

El guardián entre el Centeno (The Catcher in the Rye) de Salinger (1951)

Han pasado más de sesenta años desde que fue escrito, pero continuamos viéndolo, Holden Caufield, con aquel aire de molestia, impaciente con las hipocresías y el conformismo. Él es todo aquello lo que le ha sucedido desde el día en que salió del Instituto Pencey con un gran problema y sin ninguna gana de darlo a conocer a los suyos. La trama se encuentra toda ahí, narrada desde su voz a paso ligero y sin sentido. Pero son sus pensamientos, su mal humor, al presentarse en escena. ¿Por qué está enojado Holden? Puesto que no se sabe con precisión, cada lector va descubriendo el propio enojo, y asume al protagonista como un “exemplum vitae”, y esto es lo que ha determinado el inmenso éxito de la obra que dura hasta nuestros días. Es un libro que sacudió el curso de la literatura contemporánea influenciando el imaginario colectivo y estilístico del siglo XX. 

 

El Gran Gatsby (The Great Gatsby) de Scott Fitzgerald (1925)

El Gran Gatsby (título original: The Great Gatsby) es una novela del escritor estadounidense Francis Scott Fitzgerald publicada por primera vez en Nueva York el 10 de abril de 1925 y definida por T.S. Eliot como “el primer paso adelante dado por la narrativa estadounidense después de Henry James.” Ambientado en la Nueva York y Long Island durante el verano de 1922, el Gran Gatsby es el más agudo retrato del alma de la edad del jazz, con sus contradicciones, su victimismo y su tragedia.

La historia, que siguiendo la técnica de Henry James es contada por uno de los personajes, narra la tragedia del mito americano que había llenado el país desde el tiempo desde la llegada a Plymouth Rock, y puede ser considerada como la autobiografía espiritual de Fitzgerald que, en un punto de su vida, encerrado en el alcoholismo y en una vida de playboy, quería comprender cuáles habían sido los obstáculos que habían hecho que su existencia se hundiera.

En este libro, como escribe su biógrafo Andrew Le Vot, Fitzgerald “reflexiona, de mejor manera que en todos sus escritos autobiográficos el centro de los problemas que él y su generación deberán afrontar… Gatsby está impregnado de un sentido del pecado y de la caída, Fitzgerald asume sobre sí toda la debilidad y la depravación de la naturaleza humana”.

 

Un árbol crece en Brooklyn (A Tree Grows in Brooklyn) de Betty Smith (1943)

Es el verano de 1912 en Brooklyn. Los rayos oblicuos del sol iluminan el patio de la casa donde vive Francie Nolan, calentando la vieja cerca consumida y las copas del árbol, que como grandes sombrillas verdes, protegen la morada de Nolan. En Brooklyn algunos lo llaman el Árbol del Paraíso porque es la única planta que germina entre el cemento y crece exuberante en los barrios populares. Cuando los nuevos extranjeros pobres llegan a Brooklyn, y en un patio de viejas y tranquilas casas de piedra roja, los colchones de plumas hacen su aparición sobre los alféizares de las ventanas, puede estarse seguro que ahí, en el cemento, nacerá un Árbol del Paraíso.

Francie, sentada en la escalera antiincendios lo ve contenta, ya que hoy es sábado y hace un buen día en Brooklyn. El sábado los hombres reciben el pago, y pueden ir a beber y hacer alboroto en santa paz. El sábado ella, niña irlandesa de once años, como todos los niños de su vecindario, da un salto. Junto a su hermano Neeley, Francie recoge pedazos de papel aluminio que se encuentran en los paquetes de cigarrillos y en las gomas de mascar, trapos, papel, pedazos de metal y los vende a cambio de algunos centavos.

Francie va a desaparecer dentro de poco para vagar por Brooklyn junto con los niños de su edad con pantalones cortos y cachuchas con visera, las manos en los bolsillos, las espaldas encorvadas, los cabellos tan cortos que dejan al descubierto el cuero cabelludo. Primero atravesará Manhattan Avenue, y luego Johnson Avenue, donde se establecieron los italianos, y luego pasará por el vecindario hebreo hasta Broadway, donde mirará excitada los pequeños carritos que llenan la calle, los hombres barbados con gorros de alpaca, los vestidos orientales de colores vivos puestos a secar sobre las escaleras antiincendio y los niños semidesnudos que juegan entre las canaletas.

Después regresará a casa, donde tal vez encontrará a su madre que ya ha vuelto del trabajo. Durante el trayecto es posible que alguien le recuerde que es una lástima que una mujer tan bella como su madre, de veintinueve años, cabellos negros y ojos oscuros, deba lavar los pisos para mantenerla a ella y los otros pequeños Nolan. Algún otro tal vez le hable de Johnny, su padre, el chico más guapo y más apegado a la botella del vecindario, y otro le susurrará palabras sobre el alegre comportamiento de su tía Sissy con los hombres.

Francie escuchará y cada palabra será para ella una puñalada en el corazón, pero encontrará, como siempre, la fuerza para reaccionar, ya que ella es una niña destinada a convertirse en una mujer sensible y apegada a la verdad, fuerte como el árbol que aún estrecho entre el cemento de Brooklyn, alza sus altas ramas al cielo.

Nominado por la New York Public Library como uno de los grandes libros del siglo que recién terminó, Un árbol crece en Brooklyn es una magnífica historia de miseria y rescate, de sufrimiento y de emancipación de candente actualidad.

 

La hoguera de las vanidades (The Bonfire of Vanities) de Tom Wolfe (1987)

Sherman McCoy es uno de los duros de Wall Street y siente que tiene el mundo en la mano: gana un millón de dólares al año, vive en un apartamento de 14 habitaciones en Manhattan, protegido de los peligros y de las violencias de la metrópoli multi racial. Cuando de repente una noche McCoy atropella con el auto a un joven negro en el Bronx, la policía, los periodistas, los políticos y los defensores civiles rápidamente le caen encima, transformando al hombre de éxito, el súper privilegiado, en la víctima señalada de toda la ciudad. Una gran “comedia humana” que hizo temblar a los Estados Unidos de los poderosos y temibles, de los hipócritas y de los arribistas. Todos quemados en una magnífica e inolvidable hoguera de las vanidades.

 

Luces de Neón de Jay McInerney (1984)

Es la primera novela de Jay McInerney, con la cual asume la condición de ícono de la literatura post-minimalista de los años ochenta. Su posterior recorrido literario testimonia la evolución de un escritor que ha sabido crear un universo personal divertido y poco convencional, donde entre excesos, violencias, celebridades, sexo y drogas, vaga inquieto y romántico el espectro del amor.

 

La vida fácil (Lush Life) de Richard Price (2008)

Eric Cash, treinta y cinco años, gerente de un restaurante, con sus antecedentes penales manchados por un pequeño negocio de drogas, trabajó como actor por un tiempo, publicó una historia en una revista literaria ya desaparecida y trabaja desde hace mucho tiempo en un guión de televisión. Eric Cash es uno de tantos que viven en el Lower East Side de Nueva York, donde entre los sobrevivientes de la vieja comunidad judía, parejas de corredores con sus maestros y sus cámaras, y los chinos clandestinos que duermen apilados en los estantes de alguna vieja casa, es fácil encontrar actores-meseros, taxistas-escritores, baristas-guionistas, en una palabra, bohemios que sueñan la vida fácil y el éxito sin mucho cansancio. Con la primera luz de una mañana cualquiera, Eric Cash y su mesero, Ike Markus, un joven atractivo con ambiciones de artista, acompañan a pie a un amigo a casa, Steve Boulaware, que se encuentra borracho después de una noche de bar en bar. Un disparo repentino, e Ike se encuentra tendido en el pavimento, muerto. Eric cuenta al investigador, Matty Clark, que dos chicos negros o tal vez latinos los alcanzaron ordenándoles que “levantaran las manos” y cuando Ike se negó a hacerlo (“Han dado con el tipo equivocado”), uno de los agresores disparó y escapó. Sin embargo, la versión no cuadra completamente.

 

Que el vasto mundo siga girando (Let the great world spin)  de Colum McCann (2009)

Se trata de un verano tórrido, de traición y muertes, Watergate y Vietnam. Un verano de tormento y violencia. Entonces en una mañana, Nueva York se detiene encantada para observar el paso en el vacío de un equilibrista. Liviano y misterioso en su juego de equilibrio, el hombre borda un sueño de pureza y esperanza recorriendo un cable tensado a 110 metros del piso entre las Torres Gemelas. Debajo de él, en la calle, la ciudad contiene la respiración y olvida por un momento sus tragedias. Así comienza la historia poética y convulsa de un puñado de neoyorquinos – un monje de la calle que realiza su misión entre las prostitutas del Bronx; una de ellas, joven y bellísima, que comparte la acera con su madre; una artista corrompida por el remordimiento pero decidida a limpiar su vida; madres en luto y una abuela que no quiere rendirse – cuyas vidas se tocan y se chocan como canicas, bajo los rascacielos y en los suburbios de una ciudad doliente y humana. Una ciudad que tiene bien escondida su verdadera alma, suspendida como un equilibrista sobre el hilo sutil entre el bien y el mal. Una gran novela estadounidense, un cruce de voces y destinos que saben abrir la puerta a la esperanza en un mundo habitado por el dolor.

 

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay (The Amazing Adventures of Kavalier & Clay) de Michael Chabon (2000)

Kavalier, judío exiliado de Praga a los Estados Unidos, con una pasión por Houdini y el arte. Clay, creador de historias y devorador de cómics. La historia de una familia, de dos chicos, de una nación, entre sueños y miedos, glorias y fracasos. Lejanos de la Europa en llamas, el horror de las persecuciones nazis. ¿Será suficiente el arte? ¿La magia? Una historia de amistad, de amor, una idea fuerte y querida por Dostoievski, el horror se contrasta con la belleza. ¿La belleza nos salvará?



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