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St. Marks Pl., la calle más hippy de Nueva York. Dentro del libro de Ada Calhoun.

Por Mariagrazia De Luca 

deluca.marymary@gmail.com

Ada Calhoun es una joven escritora neoyorquina que acaba de publicar un libro, St. Marks is dead, el cual ha tenido un gran éxito entre la crítica y los lectores (tanto de la Gran Manzana, pero no solo de ahí). Ada, a pesar de su joven edad, tiene en las espaldas muchos años de experiencia como escritora. Además de haber trabajado para el New York Times, The Republic, la revista Nueva York, fue una “crime reporter” para el New York Post. Esta última experiencia de “detective” muy seguramente la ayudó para sacar adelante semejante cantidad de trabajo de investigación que se encuentra detrás de su extraordinario libro. Ada cuenta la historia de esta calle, St. Marks, compuesta de apenas “3 blocks” (desde la 3h Avenue a la Avenue A, y de la Avenue B a la Avenue D), en el corazón del East Village, donde parece que sucedieron cosas de todos los colores. Recorriendo la historia de St. Marks a partir del hecho de que la calle no se llamaba ni siquiera St. Marks y que Manhattan era un bosque habitado de los indios americanos, Ada luego relata la historia de los primeros colonizadores, las olas migratorias alemanas (St. Marks era la Klein Deutschland, la Little Germany!), de los anarquistas que vivían en la que luego se llamó Hail Marx Place, de la época de la guerra de las mafias, cuando los gángsters construían “underground tunnels” (y la mafia italiana era de las más temidas!), hasta los hippies, pasando por los punk rockers, hasta los skinhead. ¿Creerían que Patti Smith, los Ramones, Beastie Boys y Andy Warhol “paseaban” por St. Marks todos los días? Y finalmente Ada termina su libro con la St. Marks de hoy: un “Living Museum”, con todos los restaurantes japoneses, los bancos, el Starbucks, los alquileres por las nubes y los grandes clubs de rock que han cerrado sus puertas. Hay también tiendas históricas vintage, como “Search & Destroy”, pero esa energía vibrante de un tiempo parece que se ha debilitado. Pero a pesar de esto, Ada parece decir: St. Marks es aún el corazón palpitante de la Gran Manzana.

 

Ada, tú naciste y creciste en St. Marks Place, pero en tu libro no hablas de tus memorias personales, sino más que todo de la “Historia” y de las muchas “historias” acontecidas en esta calle especial de Nueva York. ¿Cómo llegaste al conocimiento de todo esto, y que significa crecer en un lugar como St. Marks?

Es curioso que, aunque crecí aquí, en todo ese tiempo no sabía nada de todas estas historias sucedidas en St. Marks. Vine a saber todo esto recientemente, cuando empecé a hacer el trabajo de investigación. Talvez podría haber sabido todo esto antes, cuando era más joven, porque habría entonces apreciado mejor el vecindario, reconociendo las varias capas del pasado histórico de cada edificio. Habría pensado por ejemplo, esta persona famosa vivió aquí, esta otra allá… y me hubiera sentido envuelta en una relación de continuidad entre pasado y futuro.

¿Crecer en St. Marks fue normal para ti?

Sí, era un lugar como muchos otros. Todavía me recuerdo de la primera vez que vi un suburbio. Fue cuando fui a visitar a un primo que vivía en una pequeña ciudad de Ohio. Cuando llegué, todo me parecía fabuloso y divertido. No conocía las reglas del fútbol, no conocía los drive-in, etc. Después comencé a pensar que vivir en St. Marks era feo y que hubiera preferido vivir en el campo.

En tu libro leí que querías convertirte en una granjera.

Bien, me duró poco, después el campo me pareció muy aburrido. Digamos que a uno lo echa a perder un poco el hecho de haber crecido en la ciudad.

En Italia nosotros crecimos “comiendo” muchísima cultura americana. Pienso en las personas que habitualmente frecuentaban St. Marks, como Andy Warhol, los Ramones… y cómo influenciaron enormemente nuestra música rock y el arte en general. Y me pregunto ¿hay una versión romana de St. Marks Place? O sólo son “copias” italianas de St. Marks en las que se respira un aire cultural similar (pienso por ejemplo en San Lorenzo, cercano a la ciudad universitaria).

Es curioso, estuve en Roma para mi luna de miel… pero no sabría decir. Alguno me dijo que en París hay una versión de St. Marks: Saint-Germain-des-Prés.

En tu libro hablas de las “Golden age” de St. Marks Place, y afirmas que hubo muchas “épocas de oro”, y no sólo una. ¿Es verdad?

Exacto. Mi época de oro fue en los años 90, cuando yo era una adolescente. Mientras hacía entrevistas para escribir mi libro y les preguntaba a las personas de St. Marks cuáles según ellas era la “Golden age”, cada uno me respondía con una fecha diferente: 1954, 1997, etc. Entonces empecé a hacer cálculos matemáticos con relación a la edad de cada uno. De esto salió un dato interesante: para cada una la Golden age era cuando tenía 19 años.

Tener 19 años hoy en St. Marks Place o haberlos tenido durante los años 70 u 80, digamos cuando los Ramones y todos los rockers andaban presentándose en los míticos clubs del East Village… ¿qué tan diferente es? ¿St. Marks es aún auténtica hoy?

Honestamente no sé qué está sucediendo hoy en día con los adolescentes. Lo sabremos en algunos años. Nadie sabía quiénes eran los Ramones cuando iniciaron. Eran cuatro chicos del Queens que molestaban tocando a todo volumen, y sólo después se dieron cuenta… wow, eran algunos de los mejores músicos del mundo! Hay cosas que están sucediendo ahora, que los jóvenes saben pero que nosotros aún no. Veremos…

¿Hay un barrio de Nueva York que desempeñe el rol cultural de vanguardia de St. Marks (hoy un poco “turística”)? Pensé en Bushwich, donde hay  tantos artistas, conciertos de rock, discotecas, iniciativas culturales independientes.

Sí, en el barrio de Bushwich los jóvenes son “very free”, los alquileres son bajos y abren continuamente galerías de arte, hacen conciertos.

Yo concebía a St. Marks Place como un “extreme mirror”, un espejo extremo de Nueva York, donde las cosas suceden anticipadamente y a menudo son extremas y muy relevantes para la ciudad y el mundo.

Sí, me gusta la imagen de “extreme mirror”. St. Marks es más Nueva York que otras partes de Nueva York. Durante las grandes olas migratorias, aquí llegaron más inmigrantes, durante la crisis económica de los años 70, había todavía más crisis económica en este barrio, hoy en cambio es una de las zonas más ricas. Luego hubo revueltas, sindicalistas y mucha energía. Y aún hoy hay mucha energía. Pueden ver adolescentes pasear a las 2 a.m. por las calles.

En uno de mis viajes explorativos de Nueva York, buscaba la atmósfera rock de los años 70 y 80 y fui a visitar la antigua sede del legendario club CBGB, que hoy no es más que un negocio ropa carísima, aunque mantuvieron el antiguo muro del local, con carteles de la época y otros “artefactos”.

Cuando yo era adolescente, iba ahí a menudo. Había muchas bandas, unas eran buenas, otras eran pésimas. Ya había menos gente en los años 90, ya no era aquella energía rebelde de un tiempo.

Hay muchísimos personajes en tu libro, Mr. Zero, skateboarders, mafiosos, filántropos. ¿Cómo le hiciste para juntar todas estas historias?

Hice muchísimas entrevistas, más de 250, hablé con gente por la calle, y cada persona me mandaba con por lo menos otras cinco. Tuve una lista de más de 700 en algún momento. A todos les preguntaba: ¿cuál es tu historia o memoria favorita de St. Marks? Pasé mucho tiempo en la biblioteca, leí miles de libros que tenían que ver con la calle, luego busqué información útil en archivos históricos, visité museos, algunas personas me permitieron el acceso a sus bodegas, y compré también fotos viejas de los años 60 y 70 en e-bay por pocos dólares.

¿Te ayudó tu trabajo de investigadora de crímenes para el New York Post?

Sí, les seguí la pista a personajes que eran totalmente desconocidos y pude entrevistarlos.

¿La mafia italiana era tan poderosa en St. Marks Place?

Muchísimo. En 1920 la mafia judía y la italiana tenían gran poder y se odiaban mucho… Justo en esta calle hubo un tiroteo terrible entre las dos bandas. La mafia italiana, the Black Hands era aterradora y cruel. Les daban a los niños en las escuelas del barrio piruletas negras para advertirles a los padres: ¿ven? ¡Nosotros podemos llegar hasta sus hijos!

¿Es difícil pensar el futuro de St. Marks en diez años?

Creo que siempre tendrá un destino especial. Hay muchísimos europeos hoy en el East Village, puedes escuchar tantos acentos mientras caminas por las calles. No sé cómo se vestirá la gente, seguramente usaran cosas que nos parecerán ridículas. También será un placer pasear desde el metro hasta el parque. Y creo que un día no será así de costosa…

¿Y tal vez podrás regresar a vivir aquí?

¿Por qué no?


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  • Hector Miguel Quailey en

    Esta Historia me ha dejado totalmente Prendado!!! soy adicto a todo lo referente a New York cada vez que la visito quedo totalmente impresionado con la onda!!!! de esa gran ciudad Principalmente las zonas del Village,Soho,St.Marks Place,Lower East Side y otras mas.


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