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Una noche romántica con un neoyorquino. Esto es lo que les espera.

Por Mariagrazia De Luca 

deluca.marymary@gmail.com

Definir a un “americano” en Nueva York es una tarea verdaderamente ardua, pues existe el riesgo de hacer una mescolanza de tantas identidades culturales que coexisten en la Gran Manzana, ciudad de inmigrantes provenientes de todas partes del mundo. La identidad “americana” es compleja: desde los americanos descendientes de los antiguos colonizadores europeos (“white”), a los latinoamericanos, al americano con descendencia africana, al afroamericano, al hijo de inmigrantes chinos, coreanos, mexicanos, etc. que (por medio del IUS SOLI que se encuentra activo en los Estados Unidos, derecho de ciudadanía para quien nace en el territorio americano) se hicieron “americanos”, si bien crecieron a menudo dentro de culturas que mantienen las propias raíces culturales. Cada una de estas categorías de “Americans” tiene ciertamente algo en común, pero también diferencias culturales notables…

Así es como al escribir un artículo sobre el tema “dating an American” se corre el riesgo de caer en estereotipos fastidiosos, así como también en términos que fácilmente pueden ser considerados “no politically correct”, por ello he decidido hacer una ‘investigación de mercado’. Les he pedido a algunas amigas que me cuenten sobre sus salidas ‘románticas’ con Americans de diferentes contextos culturales. Este artículo entonces se basa en datos y noticias de primera mano. Las opiniones, aunque son discutibles, provienen de experiencias auténticas.

Para iniciar, hagamos un juego: hay dos gemelos, uno italiano y otro americano. Uno vive en Roma, el otro en Nueva York. Y te invitan a un “date”, una cita romántica. ¿Cómo se imaginan que se comportarán los gemelos?

Puntualidad

El americano espera que seas puntual, después de 5 minutos ya se pone nervioso, después de 10 está furioso, y cuando llegas con treinta minutos de retardo (para algunas esto no es un problema), probablemente ya se ha tomado tres bebidas y ya ha escogido a otra. El gemelo italiano de Roma probablemente habrá llegado con media hora de retardo, y habrá conseguido el periódico deportivo (para leer mientras te espera por otros treinta minutos).

Vestido

El italiano asiste con vestido casual, tal vez con una camisa y poniendo atención a cada detalle. El americano de Nueva York se presenta con su T-shirt preferida, jeans y un polo. La comodidad antes que cualquier otra cosa!

Dante y la carrera

Como hijo de Dante Alighieri, el italiano de Roma, aún no sea amante de la literatura, siempre sabe cómo hacerle para hacerte sentir bellísima y especial. El gemelo americano, por el contrario te hablará de los ascensos en el trabajo, pasantías, carrera y estudios. El americano es más reservado, pero también puede halagarte sobre cómo vas vestida o alguna cosa interesante que le cuentas. ¿Hacerte reír? Tal parece que el americano realmente debería esforzarse por hacerlo.

El lenguaje

El Americano es “straight talking”, directo, te hace saber sin dar vueltas de palabras que le gustas. En cambio el gemelo de Roma usa el lenguaje de las miradas para seducirte, cuidado con bajar la guardia!

La cena

La cena con el italiano no dura menos de 4 horas. Degustarán copas de Montepulciano, alternados de cigarrillos y mucha conversación. En 4 horas, el americano de Nueva York ha incluido para ti: una cena, cine y una bebida.

El matrimonio

Con el italiano existe el riesgo de quedar comprometida para siempre, mientras que un americano a los 30 años ya ha tiene un matrimonio (y un divorcio) a las espaldas. El americano está orientado al futuro, se casa más joven y tiene objetivos definidos.

No es que los italianos sean todos ‘hijos de mami’, pero con seguridad permanecen por más tiempo con la familia.

El americano latino

Con un americano que tenga orígenes sudamericanos siempre te sentirás como una reina. Una reina aunque talvez lo seas entre otras 1000 reinas.

El más romántico

El italo-americano.

El más apasionado

El americano latino.

El chico bueno y sexy

En conclusión (y para simplificarlo al extremo), no obstante las variedades de identidad americana que existen en Nueva York, y en general en los Estados unidos, parecen existir dos grandes grupos de americanos fáciles de distinguir: “el chico bueno que le gusta a las mamás”, y “el chico sexy con el que tu mamá jamás te dejaría salir”. Pero en este sentido, pasa lo mismo en todo el mundo.



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