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Al descubrimiento de los Flea Market, los mercados de pulgas de Nueva York

Por Mariagrazia De Luca 

deluca.marymary@gmail.com

Si sus noches neoyorquinas no son excesivamente “duras”, las mañanas del fin de semana podrían ser el momento ideal para darse un buen paseo entre los Flea Markets de Manhattan y Brooklyn. Los Flea Markets corresponden a nuestros mercados de las pulgas, lugares increíbles, ricos de sorpresas, donde nos encontramos con mercancías raras, que normalmente no se encuentran en el comercio, sin llegar a ser excéntricas y que en la mayoría de los casos se encuentran a precios cómodos.

Los precios son variados. Pueden con facilidad encontrar zapatos de cuero de $500 en el negocio vintage de Artist&Flea de Williamsburg, o también discos de vinil de los Ramones a precios cómodos en el Annex Flea Market sobre la 25th Street, o teléfonos de época, piezas únicas y que no se encuentran en otro lugar en el Hell’s Kitchen market sobre la 39th.

Les aconsejo dejarse llevar por la curiosidad, vagar de negocio en negocio, dejar que la imaginación corra libre sobre la proveniencia y la historia de tantos objetos antiguos que encontrarán. ¿A quién habrá pertenecido esa boina militar de la Guerra de Vietnam? Los Flea Markets son mundos cambiantes, donde cada vez se alternan artistas y vendedores nuevos, y la mercadería que pueden encontrar ha recorrido calles a veces lejanas en el tiempo y también geográficamente distantes. Como las postales enviadas por una familia americana en las vacaciones de invierno en el Vermont, con un timbre postal del año 1979. ¿Quiénes serían esas personas? Y sobre todo, ¿será que hay gente verdaderamente interesada en comprarse algo de este género? En los Flea Market de Nueva York se encuentran mezcladas de modo mágico las vidas pasadas y presentes de sus habitantes, y no sólo de ellos.

 

HELL’S KITCHEN FLEA MARKET

National Geographic lo puso en el número uno de la lista del Top Ten de las calles de compras del mundo entero. Situado en un lugar abierto, entre el túnel Lincoln que lleva a Nueva Jersey y la estación de los autobuses de Port Authority, es un espacio cerrado al tráfico durante los fines de semana. De un lado, abierto sobre el río Hudson y por el otro lado, cerrado por los rascacielos que se plantan hacia el cielo que dan un cierto sentido apocalíptico. Pasear entre los negocios del Hell’s Kitchen Market es como sumergirse en el pasado, precisamente en la segunda mitad del 1900. Nos encontramos con máquinas de escribir viejas, antiguos posters publicitarios de Coca-Cola, consumidas fotos en blanco y negro de desconocidos que vivieron en los años 50, uniformes de veteranos de alguna guerra americana, bolos, instrumentos musicales, guantes de baseball, máquinas para cocer medio arruinadas, buzones de correo. También hay lugares que venden abrigos de piel (claramente no ecológicos) y botas de vaquero, emblemas de la NYPD, el Departamento de Policía de Nueva York, por si acaso quisieran llevar un suvenir original a algún amigo.

ANNEX, 25th street market

Pueden hacer un buen paseo desde la 39th Street del Hell’s Kitchen hasta la 25th y continuar la aventura entre otros mercados de las pulgas neoyorquinos. En un gran parqueo situado entre Broadway y 6th Avenue, hay un espacio donde se reúnen hasta 125 vendedores. Se paga una contribución de un dólar para entrar, una pequeña inversión de la cual no se arrepentirán. Sobre la vía del Hell’s Kitchen, la mercadería es muy variada: desde discos de vinil, joyería de fantasía, sobreros de vestidos vintage, un local africano que vende vestidos tradicionales, collares, esculturas en madera. Es tal vez un poco más contemporáneo y de menos respeto que el de Hell’s Kitchen. Podría ser un Porta Portese neoyorquino, por la gente que se reúne en el mercado sentada en sillas de plástico plegadas, conversando horas y horas.

 ANTIQUES AND COLLECTIBLES MARKET

Continuando la caminata sobre la 25th street, en el número 120 hay una pequeña puertecita que desde fuera hace pensar en un negocio de anticuario ordinario. En realidad, una vez cruzada la entrada, nos encontramos en un laberinto de muchos otros pequeños negocios que venden objetos de anticuarios y no sólo de esos. La mercancía está mucho mejor organizada que en comparación con el mercado de Hell’s Kitchen, y los vendedores tienen tantas anécdotas para contar sobre cada una de las piezas expuestas, que podrían transcurrir horas conversando del super 8 de la Kodak expuesto en una vitrina o una polaroid vintage de los años 70. El último negocio, que está en el fondo, Ashion Gallery, es un viaje al África Occidental. Entre las esculturas, máscaras, tapetes coloridos, collares de conchas, etc., está el riesgo de perder la orientación y olvidarse completamente de que se está en Nueva York. Puesto que está un poco apartado del resto de las tiendas, y fuera de las grandes vías de paso, no es muy frecuentado y la señora que trabaja allí, la sonriente Nnennaya, les dedicará todo el tiempo del mundo para ayudarles a escoger los aretes de origen nigeriano que mejor se combinen con su estilo y personalidad. Yo personalmente, no pude resistirme y al final caí en la tentación al comprar un par de aretes cuadrados con un diseño de espiral de dorada en el centro. No se puede negar que Nnennaya sabe hacer muy bien su trabajo y hace sentir especial a cada cliente. Yo, me siento muy bien con los aretes de Nnennaya puestos.

 ARTIST&FLEA

Al bajarse de la primera parada de Brooklyn del tren L, Bedford Street y luego caminando sobre la 7N Street, por pocas cuadras hacia el norte, llegan al Artist&Flea market. Es un mercadito cubierto, que se disfruta mucho sobre todo durante los días invernales para transcurrir algunas horas en un lugar mágico. Una vez adentro, su atención se verá capturada por una increíble variedad de mercadería vintage, a menudo muy cara, y joyería artesanal que es obra de artistas locales. Si son apasionados de andar en patineta, los artesanos venden tablas en madera refinadas hasta en las más mínimas características, con diseños grabados de cartón u otras figuras. Cada cosa parece ser de una calidad excepcional, pero pueden también descubrir, por los lados más periféricos, tiendas excéntricas, como la que vende velas de íconos del pop. Con 3 dólares pueden comprar una vela con la imagen de Madonna. Pero atención, que estamos hablando de Madonna de Like a Virgin, para entendernos.

BUSHWICK FLEA MARKET

En vista de que ya se encuentran en Brooklyn, no les costará mucho subirse de nuevo al tren L por pocas paradas y bajarse en Jefferson. De ahí, caminen hasta la 52 Wyckoff Street, al Bushwich market: un lugar que está fuera de las metas turísticas, y por esto tal vez es más auténtico. En el corazón del barrio que hoy es el más alternativo de Nueva York, también el mercado de Bushwich replica esta peculiaridad. Es un espacio descubierto (por esta razón, estén siempre atentos al clima antes de ir, también consultando la página de Facebook donde publican información meteorológica, anuncios y actualizaciones diarias) donde cada semana llegan vendedores y artistas nuevos, en donde por las tardes se presentan a menudo músicos, y donde también podrán degustar cafés étnicos, podrán comer comida vegana y extra orgánica, más que hamburguesas o la pizza que venden por pedazos en los camiones que se parquean en Hall’s Kitchen durante los días de mercado. Por ejemplo, langosta vegana, hecha con palmitos, mantequilla vegana, salsa rosada, cebollitas, es una de las tantas recetas. Están presentes en medio de todo esto murales sobre las paredes del mercado, productos de estilo justo o solidario, como las sandalias artesanales provenientes del sudeste asiático, e instalaciones artísticas contemporáneas. Ocurre también que uno se meta en los negocios que ofrecen servicios extravagantes, como el de un ginecólogo que ofrecía ‘examen gratis de vagina’, con una especificación: Hecho por un verdadero ginecólogo, y no un estafador. 

CHELSEA MARKET

En fin, si realmente su noche fue fuerte y levantarse no les parece un buen plan, pueden quedarse durmiendo hasta tarde el fin de semana e ir a ver un mercado de pulgas durante la semana. Esto es posible hacerlo a partir de abril del año pasado, cuando una sede de Artist&Flea abrió dentro del Chelsea Market. Localizado debajo del High Line, la antigua ferrovía elevada de Nueva York, transformada después en parque urbano, este Flea Market goza de una muy buena ubicación: se encuentra en centro del Meatpacking district, barrio de restaurantes, bares y discotecas, con vista panorámica sobre el río Hudson. En fin, antes de irse a perder en el mercado de pulgas dentro del Chelsea Market, podrían disfrutar la oportunidad de darse un paseo por el High Line, después comer tacos en el snack bar Los Tacos 1, visitar alguna galería de arte contemporáneo, degustar un helado italiano artesanal de “Gelatu Giusto”. Una vez en el mercado, a donde cada semana llegan nuevos vendedores y artistas, muchas veces emergentes, grandes descubrimientos y sorpresas están asegurados.



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