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La guía del Jazz en Nueva York

por Mariagrazia De Luca 

deluca.marymary@gmail.com

Nueva York es aún hoy la Meca del Jazz. Muchos lugares históricos han cerrado, como el Cotton Club, el Lennox Lounge y el original Birland. Han abierto también sus puertas nuevos clubes de jazz y otros históricos han abierto nuevamente buscando reencontrar la auténtica alma “jazz” de los orígenes. Escuchar jazz de calidad en Nueva York está a la orden del día, cada tarde hay centenares de conciertos en cada ángulo de la ciudad. Y hay para todos los bolsillos: pueden gastar centenares de dólares por una noche especial en el Jazz Standard, ir a jugar billar al Fat Cat mientras jazzistas extraordinarios tocan música de fondo, o también puede suceder que alguna leyenda toque en el anonimato en la parada del metro de Columbus Circle. Hacer una selección de los clubes de jazz no ha sido fácil: al final, preferí que hagamos un buen paseo partiendo del Greenwich Village, epicentro del jazz de la ciudad de Nueva York, para luego subir un poquito hacia el norte, pero sin llegar a Harlem, al cual ya le hemos dedicado otra excursión musical.

SMALLS (183 W 10th St)

Hace años era un lugarcito oscuro y lleno de humo, al que se descendía por las escaleras de la 10th Street. Te llevabas tu cerveza, tu cigarro y bla bla bla, conversar y música entre  amigos apasionados del jazz mientras increíbles músicos tocaban desde el escenario justo frente a ti. Lugar siempre llenísimo de gente, de día y de noche. Después cerró cuando el propietario, el famoso Mitch Borden, cayó en bancarrota.  Al parecer, Mitch no se preocupaba mucho de las ganancias, sino solo de poner a disposición buena música y convertir el Small en una ‘casa’ para muchos músicos jóvenes y otros menos jóvenes. Por algunos años el Small dejó el puesto a “The Rio Bar”, administrado por un brasileño, hasta que Mitch lo reabrió después de algunos años. Las reglas han cambiado un poco: no se puede fumar, se paga alrededor de veinte dólares para entrar, pero la atmósfera siempre es mágica y músicos de todo el mundo vienen especialmente a Nueva York para tocar aquí, el legendario Small.

FAT CAT (75 Christopher St)

Voy allí cada vez que tengo necesidad de escuchar buena música en un ambiente informal, y mientras tanto jugar al billar o ping pong con toda la tranquilidad, disfrutando de una cerveza americana o de un coctel que venden en el bar del Fat Cat. La entrada es accesible para todos los bolsillos ($3), y no hay obligación de consumir ninguna bebida. El ambiente es un poco parecido al ambiente estudiantil del ‘college club’, pero la diversión está asegurada. Los juegos se pagan por separado, según el tiempo de uso. Institución cultural, el Fat Cat, ofrece clases de música, ajedrez, etc., y colabora con educadores y con empresas sin ánimo de lucro. Es un lugar ideal para pasar con un grupo de amigos una noche en una atmósfera relajada. Quien ama el jazz puede sentarse en los sillones frente a los músicos, por el contrario, quien no está interesado en la música, puede dedicarse a un juego de billar (versión americana) o jugar backgammon. ¡Ustedes deciden!

 55 BAR (55 Christopher St)

Aquí fue descubierta Norah Jones, en este histórico club de jazz que abre sus puertas durante la época del prohibicionismo, en el lejano 1919. Es esto lo que se define como un verdadero “village hangout”, donde se reúnen muestras de jazz y jóvenes músicos para beber y conversar de música y otros temas. Y si por 84 años se permitieron cigarros y cigarrillos, alguno del grupo del 55 Bar podrá hacerles notar que a causa de la regulación neoyorquina de no fumar, ahora no es posible hacerlo. Abierto 7 días a la semana hasta las 4 a.m., ofrece conciertos a todas las horas. Los shows que se presentan por la tarde son gratuitos, los de la noche tienen un costo ($5, $10). No es caro como muchos otros clubes de jazz de Nueva York, pero no sirven comida (¡uno se alimenta sólo con la música!). La “Jazz Guide New York City” lo ha definido como “el fantástico lugar donde iniciar o terminar un carrera musical.”

MEZZROW (163 W 10th St)

Abierto por Mitch Borden del Smalls, junto a Spike Wilner, se sitúa en la esquina opuesta del otro club, entre 10th street y 7th Ave. Mezzrow es un auditorio de piano, un lounge donde los amantes del jazz pueden escuchar buena música, en una atmósfera muy íntima en compañía de los mejores pianistas de Nueva York, y no sólo ellos. ¿Quién era Mezzrow? Milton “Mezz” era un extraordinario músico de clarinete de Chicago, una figura controvertida, un monstruo del jazz que pertenecía al círculo de Luis Armstrong, punto de referencia en el jazz de los años 20, pero también famoso por vender cigarrillos de marihuana. Su “producto” era bien conocido en la comunidad jazz, por esto era llamado “mezz”, “mezz-roll”. Nació y creció en una familia de hebreos inmigrantes, entró y salió del reformatorio muchas veces, después se mudó a Harlem y se casó con una mujer afroamericana, y luego se convirtió en promotor de los derechos de igualdad e integración de los negros americanos en las protestas de los años 60.

GARAGE (99 7th Ave S)

En el corazón del Greenwich Village, disfrutar de una margarita de pepino y ají, lo mejor de lo mejor, hecho con tequila Ultra Premium Patron Silver, escuchar buen jazz, y paladear un suculento (y exquisitamente calórico) plato de la cocina americana contemporánea… ¿no les parece un buen programa para una noche de domingo? De hecho, en el paquete menú “Sunday Date Night” ($79.99) están incluidos 3 platos de un menú fijo con botella de vino incluida. Todo va acompañado del jazz melódico de David Coss y su cuarteto: ¡la clase no es cualquier cosa! Durante la semana, se alternan dos bandas con el primer concierto que inicia a las 6 ó 7 p.m. No se paga cover, toda la música es original. Aspirantes a convertirse en estrellas del jazz y leyendas locales con años de experiencia en la espalda, pasan por el Garage jazz club. Si les gustan las ostras, pueden sentarse en el bar de ostras, disfruten de la mejor margarita, y déjense seducir por las notas de la música jazz…

 BLUE NOTE ( 131 W 3rd St)

Demos dos pasos al este, e inmediatamente después de la 6th Avenue llegamos a otra Meca del Jazz en el Blue Note. Hay varios Blue Note por el mundo, uno en Milán y un par en Japón. Uno en Pekín y otro está por abrir en Hawái, pero el de Nueva York es el más popular. Abierto en 1981 y frecuentado por artistas del calibre de Tito Puente, Oscar Peterson, Dizzy Gillespie, es un lugar donde todo puede suceder. ¿Y si entre el público estuviera Stevie Wonder que luego se levanta de la silla y sube al palco uniéndose a los músicos? Bien, no se sorprendan si esto llegara a suceder. Las series de lunes por la noche, y la serie quincenal de Late Night Groove dan espacio a los artistas de jazz, pero también a otros artistas de R&B, hip hop, y funk. La filosofía del Blue Note es dar la “libertad musical” que los artistas merecen. ¡Nada es imposible en el Blue Note!

BAR NEXT DOOR (129 Macdougal street)

El Bar Next Door, en el número 129 de la Macdougal Street, sirve un menú italiano. El restaurante La Lanterna di Vittorio, donde se encuentra el club de jazz Bar Next Door, es de hecho auténticamente italiano. Tres tipos de lasaña (boloñesa, al pesto y cuatro quesos), especialidad hecha en casa o “home made” como la milhojas, tiramisú o pizza con Nutella, o 10 tipos diferentes de helados, café expreso (¡verdadero!) y capuchinos con anís o amaretto: en resumen un Italian Jazz Village. El auditorio donde se escucha jazz está abierto de domingo a jueves, de las 6 p.m. a las 2 ó 3 de la mañana. El Bar Next Door da mucho espacio a los artistas emergentes en el “Emerging Artist Series”, pero también a aquellos con más experiencia. Precios accesibles ($12 cover + 1 bebida) para disfrutar del ambiente único del lugar que muchos consideran el “más romántico de Nueva York”.  Hay menús fijos para todos los bolsillos (de $30 a $60) y normalmente no se encuentra muy lleno de gente. En invierto hay también una pequeña chimenea encendida… El ambiente romántico del Bar Next Door les garantiza el éxito en su primera cita. 

JAZZ STANDARD (116 E 27th St)

Es tiempo de dejar Greenwich Village para descubrir otros ángulos del Jazz de Manhattan, el primero de muchos, el famoso Jazz Standard. Etta Jones ha tocado aquí, solo por citar una de las tantas leyendas del jazz que han pasado por el Jazz Standard. La entrada es un poco cara (de los $20 a los $40), pero por lo menos no es obligatorio el mínimo de bebida como en muchos otros clubes de jazz. El menú se caracteriza por la cocina sureña: alas de pollo ahumadas, Smoked Alabama White Wings, o calamares de Nola en salsa Beer-Worcesterishire, ¡para chuparse los dedos! Disfruten de los cocteles clásicos, como el Old Fashioned, Manhattan, y una variedad de Bourbon y Whiskey, cervezas y vinos americanos. Cada lunes, Mingus Monday: desde 2008 este día es dedicado a uno de los más populares y apreciados bajistas y compositores americanos. El Jazz Standard da espacio también a los jóvenes con el Jazz Standard Youth Program: durante los domingos, los estudiantes pueden tocar y participar en un taller antes de la apertura del local, y dar también un concierto abierto al público. 

BIRDLAND (315 W 44th St)

He aquí el Hell’s Kitchen, donde se ha abierto por tercera vez el histórico Birland. Está localizado en la salida del metro A, sobre la 42nd Street. El original abrió en 1949, en la Broadway Avenue, en el “hotbed” del jazz de los años 30 y 40. Además de ser un lugar donde muchos jazzistas del planeta han tocado, entre los cuales encontramos Count Basie, John Coltrane, Miles Davis para hacernos a la idea, era también un punto de encuentro para las personas VIP de aquel tiempo. Marilyn Monroe, Frank Sinatra y Ava Gardner frecuentaban habitualmente Birland. Charlie Parker lo definió como “la esquina jazz del mundo”, una clase de “barómetro” de las tendencias del jazz. Sus puertas fueron cerradas por la primera vez en 1965.  ¿Fue acaso el nacimiento del Rock’n’Roll lo que le hace perder la centralidad? Permanece hoy como un templo del jazz. Y también es sede, entre otros, del Umbria Jazz Festival en Nueva York. 

KITANO (66 Park Ave)

Vamos al Upper East Side para disfrutar de una experiencia de jazz un poco diferente. Nos encontramos en el auditorio del Hotel Kitano, que alberga un bar japonés, considerado uno de los lugares más íntimos para escuchar jazz en Nueva York. Cada lunes en el programa hay una sesión musical, en cambio los martes hay solos de piano. Para cualquiera de los dos días se paga un mínimo obligatorio por bebida de $15 más la cena. Del miércoles al sábado, jazz en vivo, con dos shows desde las 8 a las 10 de la noche. Cocina americana con influencia asiática, y el bar está bien surtido: whisky o sake, pero también hay cocteles y vinos. El brunch dominical de jazz hay que probarlo: $40 dólares (sin incluir impuestos o propinas),  para disfrutar un Bloody Mary, paladear muffins o tocino ahumado a la manzana, o disfrutar con la voz cálida y de la extensión vocal infinita de Tony Middleton, leyenda del Doo Wop Hall of Fame y punto de referencia en la comunidad jazz de Nueva York. Tony Middleton toca todos los domingos con su Trio, de las 11 a.m. a la 1 p.m. Dormir la noche anterior en Hotel Kitano puede ser una idea, pero sólo en el caso de que quieran gastar cerca de $350 por una habitación. ¿Qué dicen, como alternativa, programar estar despiertos un domingo por la mañana?

La aventura del jazz en Nueva York continúa…



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