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El encanto del New York Botanical Garden

Texto y fotos de Luca Marfé

FacebookLuca Marfé Photography - Twitter: @marfeluca - Instagram@lucamarfe

El “Bronx” para muchos es aún hoy sinónimo de peligro, caos, suciedad. En cambio, en realidad sales del metro, paseas por calles coloridas, atraviesas una cerca y te encuentras en un lugar así. Piérdanse en el encanto del New York Botanical Garden. 

 

La primera cosa que pensé fue esta: nunca he visto un prado así. Y eso que aquí en Nueva York hay muchos, y muy bien cuidados. Cada año se invierten millones de dólares públicos y privados en parques, jardines y flores. Pero la sensación que nos regala este maravilloso jardín botánico es verdaderamente surrealista. En el primer impacto pero también después.

¿Les encanta el verde y son grandes apasionados de las flores de todo tipo? ¿Se conocen de memoria los nombres, orígenes, detalles?

O tal vez por el contrario, ¿nunca les ha importado gran cosa este tema?

No importa. De todas maneras se encuentran en el lugar apropiado.

Porque sin importar su respuesta, uno no puede quedarse indiferente frente a tanta maravilla.

Es un recorrido con arterias principales, que tienen un lindo tranvía con un guía súper experto, que se extiende por una red de varios kilómetros y una red casi infinita de caminos y corrientes de agua.

Es una clase de laberinto muy verde que se puede recorrer y vivir metro a metro, siempre a pie para los más atléticos y para quienes quieran disfrutar de maravillosas caminatas al aire abierto.

Fundado y abierto al público en 1891, el New York Botanical Garden celebra este año su cumpleaños número 125.

Es de alguna manera un “museo viviente” sobre todo por los centenares de miles de visitantes que atraviesan sus puertas cada año, así como también las familias estadounidenses más adineradas. Rockefeller (el jardín de rosas es hermoso) y Goldman sólo por citar algunos.

La época perfecta es de mayo en adelante. Y no sólo para ver el gran clásico de los cerezos en flor: piérdanse entre los miles de colores de las azaleas en flor, disfruten de auténticas “murallas” de tulipanes (otro maravilloso símbolo de la primavera neoyorquina), relájense en una de las características banquitas en madera o deténganse a admirar cómo almuerza una tierna ardilla. Son muy pequeñas, como difícilmente las encontrarán en otro lugar. 

Como siempre aquí en los Estados Unidos, no podía faltar la tienda donde se pueden comprar libros (hay verdaderamente una biblioteca en el interior del parque) y recuerdos.

Pero no sólo eso: si quieren llevar un recuerdo a la persona amada o a algún amigo que visitarán en la ciudad, tendrán la posibilidad de adquirir plantas y flores por pocos dólares.

 

No se pueden perder una visita al Enid A. Haupt Conservatory, una estructura muy bella y sugerente aún si sólo se admira desde fuera. Alberga en el interior una increíble variedad de plantas de diversos climas, el World of Plants con precisión.

Todos los miércoles el ingreso ground es gratuito (sólo deberán proveer su dirección de email para la lista de correo del museo), pero no garantiza la posibilidad de visitar las diversas exposiciones que varían dependiendo de la programación.

De lunes a viernes el costo de la entrada es de $20 ($18 para los estudiantes y mayores de 65 años, $8 para los niños entre 2 y 8 años, y gratuito para los bebés). Los fines de semana cuesta $25 ($22 para estudiantes y mayores de 65, $10 para niños entre 2 y 8 años, y gratuito para los bebés).

No es muy económico que digamos sobre todo si se va con toda la familia, pero será un dinero bien invertido.



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