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¿Sabían que en la estación de Times Square hay una obra de Roy Lichtenstein?

por Mariagrazia De Luca

deluca.marymary@gmail.com

El metro es uno de los lugares que ustedes, exploradores de Nueva York City, no pueden dejar de visitar.

Parecerá extraño, pero el metro mismo puede ser un destino de viaje, para conocer los personajes que pueblan la ciudad, pero también porque “the New York subway” es también un museo “underground”. Hay muchísimas obras de arte, esculturas, pinturas, murales de artistas famosos. Como siempre se va deprisa casi nunca se les presta atención.

Por ejemplo, ¿sabían que en la estación de Times Square hay un mural gigante de Roy Lichtenstein, fundador del pop art junto a Andy Warhol? Yo, mea culpa, lo he descubierto hace poco, a pesar de tener ya 3 años de vivir en Nueva York.

También el Presidente de la Casa Cinematográfica Independiente Troma, Lloyd Kaufman, les aconsejó a los lectores de Mi Viaje a Nueva York tomar el metro, puesto que ahí se encuentran personajes excéntricos y situaciones verdaderamente neoyorquinas.

http://www.miviajeanuevayork.com/blogs/news/114862852-visitamos-troma-building-la-casa-cinematografica-independiente-mas-antigua-de-los-estados-unidos

En un solo vagón se concentra el mundo entero: latinos, afroamericanos, gente proveniente de cualquier país lejano (que probablemente no sabían que existiera en el mapa geográfico), turistas y gente de todo el mundo que viaja por la ciudad, en el medio de transporte más cómodo y eficiente. El sistema de metro de Nueva York parece ser el más grande del mundo: 24 líneas, 469 estaciones y millones de personas que cada día hacen por lo menos un “ride” en el metro.

He aquí tres reglas para la exploración del Subway neoyorquino:

Regla número uno: slow down! Bájenle a las prisas, no se dejen contagiar por el paso acelerado de los neoyorquinos.

Regla número dos: look around! Vean alrededor. El arte está por todas partes, a veces justo frente a nuestras narices. Más que poner atención al tablero que anuncia que su tren llegará en 2 minutos, tomen el siguiente tren y déjense maravillar por las obras de arte de valor inestimable que tienen a su alrededor.

Regla número tres: descárguense la aplicación de celulares: Meridian, les localiza las obras de arte más cercanas. Pueden también buscarlas escogiendo la opción “by lines” o “by artist”, y tienen la opción “tour”.

 

LOS PERSONAJES “UNDERGROUND” DEL SUBWAY DE NUEVA YORK

Si  son de las personas curiosas en el metro neoyorquino, seguramente no se aburrirán: está lleno de artistas callejeros. Entre estos, los chicos que bailan breakdance y que nos dejan con la boca abierta con sus acrobacias, las piruetas y los dobles saltos mortales. Los tubos de donde los pasajeros se sujetan para no caerse cuando el metro está en movimiento son sus trapecios. Si bien rozan la cabeza con los pies cuando hacen sus acrobacias, no se asusten: ¡son profesionales y no los golpearán!

Hay muchos buenos guitarristas (también violinistas, pianistas, saxofonistas…) que durante dos o tres paradas les hacen emocionarse con alguna versión de los Beatles u otras piezas famosas, o también los intérpretes de bongo, que se sientan en su silla plegable justo en el centro del vagón y los hipnotizan con sus ritmos africanos.

Hay personas que se duermen esperando su estación: hagan cuenta de la gente que hace la siesta en su vagón y se sorprenderán de ver que es casi la mitad, la otra mitad está con su celular, alguno más old fashion lee el New York Times sobre las piernas (¿lo están leyendo verdaderamente?) pero todos, o casi todos, escuchan música con sus auriculares.

También hay personas que duermen (¡y roncan!), porque el metro es su casa temporal, sobre todo cuando afuera hace mucho frío. Es un lugar cálido y relativamente seguro. Y luego, gente que almuerza, porque no hay tiempo para tomar el “lunch break”. Hay quien recita poesía, quien lee las cartas, quien anuncia la venida de Dios y que recomienda a los viajeros “¡‘Ama y sigue a Jesús’, para tener un lugar asegurado en el paraíso!”

Una chica hace algunos días se promovía a sí misma como “counseling”: no comprendí bien de qué, una consejera general para cualquier tipo de problema, una cierta clase de consejera espiritual. Y lo hacía con una seguridad y profesionalidad tan convincente que le pedí su tarjeta de visita. ¿La llamaré? ¡Nunca digas nunca! Tarde o temprano podría tener necesidad de un consejo espiritual para sobrevivir en Nueva York.

Algo interesante a lo que hay que prestar atención durante su “ride” en el metro de Nueva York es cómo cambia la fisionomía de las personas de parada en parada. No sólo la fisionomía, sino también la clase social, la categoría de trabajadores y el humor de los pasajeros. Si pasan por las estaciones cerca de Wall Street, con seguridad se encontrarán con hombres con chaqueta y corbata y mujeres elegantes, aunque con tenis bajo la falda, que luego se cambiarán una vez estén en la oficina. En las paradas cerca de Times Square los turistas suben y bajan del metro. Cerca de la estación de Bedford de la línea L, los pasajeros parecen todos jóvenes, hípster (¡estamos en Williamsburg!) y artistas. Si en cambio, se quedan en el metro 2, 5 ó 6 hacia el Bronx, verán que poco a poco el vagón se vacía de turistas, los rostros de las personas se tornan más melancólicos y cansados. Son los verdaderos neoyorquinos que vuelven a casa después del trabajo. Se hacen más de una hora en metro para ir a trabajar downtown, donde el alquiler es muy alto y no pueden permitírselo, y no tienen más opción que ir y venir hacia las zonas periféricas del Bronx o de Brooklyn. Se puede respirar también pobreza y degradación en el metro de Nueva York.

UN MUSEO UNDERGROUND: TIMES SQUARE

La estación de Times Square es una de las más ocupadas y traficadas, puesto que aquí convergen muchas líneas del metro (1, 2, 3, S, 7, Q, R, N y paso subterráneo para la A, C, E), y por esta razón a causa de la cantidad de gente “si la conoces, la evitas”. Sin embargo, por una vez traten de “take your time” y descubrir las obras de arte que esconde.

He aquí un mini tour que pueden seguir.

Las canicas gigantes en la entrada de la 42nd Street y 9th Avenue.

Al inicio del pasaje subterráneo que une Port Authority con Times Square uno se encuentra con una cantidad de canicas gigantes. No existe el riesgo de hacerse daño, en vista de que son murales de mosaico sobre la pared, pero el efecto óptico es notable. Es el “glass mosaic” de Lisa Dinhofer llamado “” (2003). La pared que se encuentra frente al pasaje subterráneo es mi favorita: simula un piso a cuadros donde hay muchas canicas dispersas. Es un buen juego de perspectiva, por no hablar de los colores vivos de las bolitas. ¿Cuántas veces pasé por aquí, siempre a la carrera y no vi esta bella obra de arte?

 

El pasaje subterráneo de Port Authority hacia Times Square: un mensaje (¿subliminal?) para los viajeros.

El pasaje subterráneo para llegar a Times Square está siempre lleno de gente y pocos ven hacia lo alto, donde hay escritas una palabra o una pregunta, que parecen querer decirle algo al viajero.

OVERSLEPT, - SO TIRED, - IF LATE, -WHY BOTHER? -WHY THE PAIN? - JUST GO HOME. - DO IT AGAIN.

Parece una advertencia (irónica) para tomarse la vida con calma. Les dejo a ustedes la interpretación.

Al terminar el pasillo tomen las escaleras que los llevan al piso superior, donde podrán encontrar otros mosaicos interesantes. Y sepan que muchos de estos mosaicos fueron hechos por la familia italiana Travisanutto en Veneto. Hay un pedazo de Italia en el metro de Times Square. 

The return of Spring.  The Onset of Winter.

Obra del “realist painter” Jack Beal, un artista neoyorquino que murió a la edad de 82 años, hace un par de años. Representa en estos frescos escenas de la vida de Nueva York. El fresco “The Return of Spring”, el que se encuentra a la entrada de Uptown, representa a carpinteros que trabajan duro (¿en la construcción del metro?) y una escena de mercado. Los colores de la fruta son muy vivos y los ojos de las mujeres en primer plano (¡te miran directamente!) causan un cierto temor.

Por su parte, en el fresco alto “The Onset of Winter” están grabando una película: la protagonista parece ser una mujer que entra en el metro, mientras afuera cae nieve (es curioso que lleve las mangas cortas), mientras una buena cantidad de personas están curioseando. El director-hombre con la cámara utiliza una cámara de estilo antiguo.

Mural de Jacob Lawrence: tributo a la “diversity” de New York.

Caminando en dirección de los trenes N, Q, R eleven los ojos hacia lo alto, en el entrepiso hay un mural de Jacob Lawrence que evoca la ciudad de Nueva York vista desde un tren elevado: ¡cuántos personajes y cuántos colores!

Caminando hacia el Shuttle… las cerámicas de Toby Buonagurio

Si van a la carrera no les harán caso, sin embargo sus ojos quedarán capturados por las figuras luminosas y tridimensionales. Las obras de arte, the “flamboyant ceramics” de Toby Buonagurio, se encuentran insertas en una especie de nichos cuadrados de vidrio. Parece que la artista, originaria del Bronx, concibió las obras de arte alrededor de la temática de la “street life”, de la moda y de las artes del espectáculo. Mi favorita es la representación de piernas de mujer al estilo “burlesque”, con zapatos altos y colores diversos. En total, las cerámicas son 35, de hecho la muestra permanente se llama “Times Square Times: 35 Times”.

Roy Lichtenstein y la música en vivo

Al final del recorrido, y cerca del Shuttle que se une con Times Square en Grand Central, se encuentra una de las obras de arte “underground” más importante. No puedo creer haber pasado centenares de veces por la estación de Times Square y no haberme dado cuenta que uno de los padres del pop art, Roy Lichtenstein, artista 100% neoyorquino, dedicó a su ciudad  esta obra de arte extraordinaria. Times Square Mural (2002) ocupa todo un altillo interno. A la derecha hay un hombre encapuchado, un homenaje a la célebre tira cómica de Buck Rogers. A la derecha, está representado un vagón del metro en estilo futurista (¡con alas!) y al centro, en grande, el número 42: la parada de Times Square.

Justo bajo el mural de Roy Lichtenstein hay un espacio dedicado a los músicos, con bandas que tocan turnándose. Por coincidencia mientras tomaba las fotos para este artículo, sentí que alguien me llamaba: ¡Maria! Era Bryan, un amigo experto del bajo eléctrico. Estaba ahí con su banda y me pidió que les tomara una foto. Guys, YOU ARE SO ROCK’N’ROLL! El cantante me recuerda a Mike Jagger de los Rolling Stones, con su manera de ser carismática. Buena música en vivo, y además es gratis. ¡Y todo debajo de una de las obras “underground” más importantes del metro de New York City!

¡Gracias Bryan, gracias Nueva York!



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