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He aquí cómo Harlem celebró a Prince

Mariagrazia De Luca

deluca.marymary@gmail.com

Harlem loves Prince. La plaza de Adam Clayton Powell, sobre la 125th Street, con la efigie de uno de los activistas más populares de los derechos de los afroamericanos dominando desde lo alto, se llena velozmente de personas, sobre todo de habitantes del vecindario.

Un DJ está poniendo uno tras otro, todos los éxitos de Prince. La gente baila al ritmo de Kiss, para luego conmoverse con las notas de Purple Rain.

“Prince tenía el poder sobre la música” afirma Carmen, una señora con la sonrisa muy blanca y los cabellos llenos de trenzas. “Nunca se rebajó a hacer compromisos con nadie para vender discos.”

Priscilla, una chica de unos treinta años, de orígenes mexicanos y dominicanos, pero que nació y creció en Harlem me explica por qué el vecindario ama tanto a Prince.

“Artistas legendarios como Prince ensalzan el orgullo de los negros norteamericanos. Además de haber revolucionado la música con sus canciones originales, luchó contra las instituciones y corporaciones que quieren hacer de los artistas unos ‘esclavos’, probando la libertad de ser el patrón del propio arte.” Priscilla me hizo recordar cuando Prince se escribió “slave” en el rostro, y comenzó una batalla legal para alcanzar los derechos de su propia música.

“La gente de Harlem ama a Prince también porque él donó mucho dinero a la “black community” y a fundaciones de afroamericanos.”

La presencia de Prince está “all around” Harlem, en el área que queda cerca de la 125th Street y el Apollo Theatre, que en estos días ha cambiado su letrero luminoso de siempre, para dar un tributo especial al artista: “In honor of the most beautiful one.” Todos los puestos venden camisetas, pines y posters de Prince, y por la primera vez no hay ningún accesorio de Bob Marley o de 2Pac. La gente tararea sus canciones, y sobre todo baila por las calles. “To dance!” es la manera más auténtica de festejar a Prince.

También hay un pequeño problema técnico durante el concierto. La música está muy fuerte, tanto que lo deja sordo a uno. Y en un momento “boom”, el sistema de sonido salta. Hay pánico entre el DJ y los otros presentadores de la radio HOT 97, que se encargó de organizar el evento “Harlem remembers “OUR” Prince”. La gente se queda indiferente. El presentador trata de distraer la atención y hacer reír al público con chistes (¡improvisados y de poco éxito!), pero en ese momento una multitud llega a la plaza y a las calles cercanas.

“La música de Prince se conecta con el dolor, la alegría, la rabia, el amor y la opresión que la gente vive todos los días”. Priscilla me recuerda como los negros norteamericanos y afroamericanos son discriminados continuamente por las instituciones “racistas” que existen en los Estados Unidos. “Los medios presentan muy a menudo a los negros bajo una perspectiva negativa.”

“Music! Music! Music!” grita la gente que está impaciente. El problema (talvez) técnico se resuelve después de unos quince minutos. Y estamos listos para volver a empezar la fiesta que está apenas empezando…

You don’t have to be rich

to be my girl

you don’t have to be cool

to rule my world…

“Vine desde Brooklyn para participar en la fiesta de Prince” me cuenta una señora de unos cincuenta años, con un sombrero de ala ancha y gafas de sol oscuras. “También allá hubo una fiesta para Prince, la cual fue organizada por el director Spike Lee, se bailaba… pero nada que ver con ésta que hay aquí en Harlem. ¡Aquí se encuentra la verdadera fiesta, la energía!”

Me viene a la mente cómo Harlem podría ser el hogar electivo de Prince, a pesar de que nació y creció en Minnesota. Es maravilloso cómo las personas en Harlem se sienten orgullosas de sus propias raíces. “¿Cuántos vienen de Queens?” pregunta el DJ. “¿Cuántos vienen de Brooklyn?” pocos responden. Cuando el DJ pregunta cuántos son de Harlem, se alza una ola de manos y gritan de alegría.

Harlem loves Prince. Here, in Harlem, he will live forever!



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