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Un paseo por West Harlem

por Mariagrazia De Luca 

deluca.marymary@gmail.com

Harlem es un vecindario difícil de definir. Tal vez sería más correcto decir que no existe un solo Harlem, sino muchos, casi infinitos, en vista de la variedad humana y cultural que alberga en lo que se considera como su perímetro “geográfico”. Si alguna vez se pudo decir: Harlem es todo lo que se encuentra más allá del Central Park, de la 110 Street hasta la 155 Street, de East River hasta Hudson River, en realidad ahora la mayoría no está tan segura de esto. Además, se pueden distinguir diferentes “districts” de Harlem: West Harlem, Morning Side Hights, Central Harlem, East Harlem, y Hamilton Hights, y sus confines no están claramente definidos. He vivido por 3 años en una casa en la 144th Street que se cruza con Broadway (aproximadamente en el área de West Harlem), y estoy asistiendo a una metamorfosis del barrio totalmente rápida que casi he encontrado dificultades para ambientarme. Pareciera que es el destino cíclico de todos los barrios de Nueva York, pasar de ser un vecindario popular, casi un “gueto” para las metas turísticas, habitado por gente que nació y creció allí y que le resulta muy difícil mudarse a otro lugar por el aumento de los alquileres hasta las nubes. Es esto lo que está sucediendo en Harlem. Si hace dos años yo era una de las pocas italianas “white”, en un vecindario latino y “black”, ahora la proporción está cambiando. Muchos restaurantes dominicanos están cerrando, y locales “fancy” (que puede traducirse en este caso por “elegante”) están abriendo. La gente del lugar se muda y se va a vivir al Bronx o al Queens, donde los alquileres son más “cheap”. Un señor etíope con quien tuve la oportunidad de conversar algún día en el bar de un restaurante, me ha dicho algo que según yo describe muy bien lo que está sucediendo en Harlem: “Muchos lugares están muriendo. Algunos con la muerte del propietario mismo, tal vez anciano. Otros porque simplemente llegaron a su momento y algo nuevo está listo para tomar su lugar.”

West Harlem:

Riverbank State Park

Bajando por la 145th Street en dirección del río, se llega al Riverside Drive, donde inicia el Riverbank State Park. Entren por una puerta verde y caminen sobre un puente que va a dar a la calle, siempre transitada por muchos viajeros que vienen a trabajar en la isla de Manhattan. Inmediatamente después del puente llegarán al parque mismo que está frente al río, y donde como por arte de magia, cada sonido de la ciudad desaparecerá de improviso. De frente, separado sólo por el ancho del río Hudson, el estado de Nueva Jersey. Durante la caída de sol, con el río que se esfuma en colores violetas y rojizos, y las luces de los rascacielos y del macizo del puente de George Washington se encienden, regalando un contrate entre naturaleza y luces artificiales, les sucederá –a mí me sucedió- que se olvidan del resto del mundo. En verano organizan espectáculos teatrales gratuitos en un anfiteatro de piedra en el parque, y en el invierno hay una pista de patinaje sobre hielo. Con un ascensor pueden bajar al piso inferior del parque donde pasa la Manhattan Waterfront Greenway, pista de bicicletas que circunvala Manhattan (lean nuestro artículo sobre los recorridos en bicicleta).

Para leer: http://www.miviajeanuevayork.com/blogs/news/82721092-central-park-en-bicicleta-pero-no-solo-eso-todos-los-recorridos-que-pueden-hacerse

 

The City College of New York

El City College es una estructura que los neoyorquinos creen antigua: de estilo neogótico, la primera universidad pública de los Estados Unidos se remonta al 1800. Parece un castillo medieval, y si caminan por él de noche, entre sus torres y gárgolas reina una atmósfera misteriosa, sobre todo si se llega a una callecita llamada Convent Avenue. Las casas antiguas de esta pequeña avenida, de uno o dos pisos, parecen deshabitadas y contrastan con la confusión de personas, taxis y música de los tantos locales de la Broadway, una de las avenidas más traficadas que se encuentra apenas dos “blocks” al este. Además de ser la primera universidad pública de los Estados Unidos, el City College es uno de los más multiétnicos. Vale la pena darse un paseo entre sus edificios, sentarse en el prado si hace un buen día, o talvez sentarse en una de las bancas de las entradas fingiendo ser uno de los tantos estudiantes que la frecuentan.

Dónde: 160 Convent Avenue

Alexander Hamilton National Memorial

En las cercanías del City College, sobre la 141st entre Convent y St. Nicholas Park pueden visitar la casa de Alexander Hamilton, de la cual también hablamos en el artículo que se refiere a los edificios de Nueva York.

http://www.miviajeanuevayork.com/blogs/news/88865476-edificios-historicos-de-nueva-york-mas-otros-extranos

La peculiaridad de esta casa reside en el hecho de que fue trasladada de lugar dos veces, la primera vez en el siglo XIX cuando fue desmontada completamente y rearmada traicionando el diseño original, y hace pocos años fue tomada de sus cimientos con un camión gigante y trasladada sobre la colina de St. Nicholas Park. Es un edificio curioso, descontextualizado del resto del paisaje. Casi parece una casa de “juguete”, puesta ahí por alguna razón desconocida. En realidad es la casa de uno de los fundadores de los Estados Unidos, Alexander Hamilton, un personaje interesante, un inmigrante de orígenes humildes que desde muy joven logró hacer carrera en el ejército de George Washington, convertirse en un personaje importante en la política y… aún hoy su rostro se encuentra impreso en todos los billetes de 10 dólares que circulan en el mundo. Visitar su casa significa recorrer su increíble historia.

Experiencias culinarias autóctonas en West Harlem. La Rubia restaurant.

Este pequeño restaurante sobre la 144th Street y Broadway ha permanecido siempre fiel a sí mismo, y a pesar de que el vecindario está cambiando, es un punto de encuentro obligatorio para todos los dominicanos de la zona. Los domingos preparan el Sancocho, la famosa sopa con carne y diferentes “víveres” como plátano, yuca, ñame, etc. O también pueden probar el arroz con habichuela o los tostones (plátano frito). No es para nada turístico, y a menudo las meseras no hablan inglés. Una vez que fui a comer a la Rubia con una amiga americana, la mesera me pidió en español que le tradujera al inglés “¿qué cosa quiere para tomar?”. Hasta ese momento pensaba que una pregunta como esa era parte del ABC del vocabulario de cualquier mesero neoyorquino. Los precios son económicos. Espero que restaurantes como la Rubia se encuentren todavía abiertos cuando visiten Harlem, en vista de que muchos están cerrando para dar espacio a los pub y wine bar.

Restaurantes nuevos. Anchor Wine Bar.

Si quieren sentirse en casa y disfrutar de los bucatini alla Matriciana o los arancini sicilianos, dense una vuelta por el triunvirato de los italianos que abrieron un restaurante sobre Broadway y 144th Street, Anchor Wine Bar. Pregunten por Fabrizio, Luigi y Mauricio, tres italianos que importaron la cocina italiana a ésta área por la primera vez. O pueden sentarse en el bar para conversar con Luis, el bartender de Anchor, creador de cocteles como Uva, hecho a base de uvas frescas o el Anchor Mojito con sabor a fresa.

Muy cerca de Anchor también hay un restaurante japonés que hace un sushi delicioso y a precios accesibles Geisha Sushi, y también hay restaurantes mexicanos como Picante, con influencias dominicanas y también un poco americanizado. Sobre la 149th Street y Broadway está Harlem Public, uno de los primeros restaurantes “no latinos” que abrió hace un par de años. Tienen una gran variedad de cervezas de barril y hamburguesas deliciosas, como el Oh Snap Burger (porque por lo que dicen, apenas se le da la primera mordida a esta hamburguesa se hace una exclamación de sorpresa… por la cantidad de picante! Oh, snap!), con pimientos y queso crema.

Dónde: entre 149th street y 139th street sobre la Broadway

Groceries

Las muches “groceries” (tiendas de comestibles) caracterizan el paisaje de Harlem: algunas se encuentras abiertas las 24 horas y ofrecen hamburguesas y sándwich de chuparse los dedos, muy baratos y preparados rápidamente. Debajo de mi casa, hay un local de magrebíes, Majestic Deli, que no cierra nunca durante todo el año, es el lugar ideal para ir a las 5 de la mañana por una Double Cheeseburger. Del otro lado de la calle, hay otro local de dominicanos donde siempre hay merengue o bachata a todo volumen, y también los productos cambian. En éste último parece que uno hiciera un viaje a la República Dominicana, por la fruta exótica y por los dulces súper azucarados típicos del Caribe.

Harlem es también esto: vivir la cotidianidad del vecindario. Explórenlo entrando en los pequeños supermercados, fuera de las grandes cadenas de restaurantes, y miren entre los productos únicos que llegan de lejos y que van dirigidos a compradores inmigrantes que viven en Nueva York y que han venido de lugares lejanos. Al caminar por las calles de Harlem se hacen descubrimientos interesantes. Por ejemplo aquí en Harlem, sin necesidad de ir a Centro América, descubrí que existen muchos tipos de bananos, no sólo los comunes que son amarillos de marca Chiquita, sino también el plátano verde, el banano verde, el morado, etc., muchos otros tipos de tubérculos como la yuca, el ñame, la batata. Por no hablar de la fruta… zapote, naranja amarga, tamarindo, carambola, guayaba, el guandule, etc.

Parece que en Harlem hay una concentración de muchos mundos lejanos.



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